El ODC exige garantías mínimas de acceso, privacidad y libertad digital que permitan descentralizar el control, democratizar las redes y reconocer el acceso a internet como una prerrogativa cultural.
El ODC exige garantías mínimas de acceso, privacidad y libertad digital que permitan descentralizar el control, democratizar las redes y reconocer el acceso a internet como una prerrogativa cultural.
Procedente de una ley de 1952, el “parole” permite al presidente admitir en Estados Unidos a personas por razones humanitarias urgentes o por un beneficio público significativo.
Al menos 10 migrantes resultaron heridos tras caer el sábado desde un muro fronterizo en California. El Departamento de Bomberos declaró un incidente con “víctimas en masa”.
Es agosto y el sol del mediodía seca la sabana con una luz blanca. El último vagón del tren se aleja por las vías.
La música de nuestro himno no tiene tambores batá, ni décimas guajiras, ni claves afrocubanas. Es una marcha europea. Blanca. Neoclásica.
Si me dieran a escoger entre haber sido un vástago de Rockefeller o la piedrita en el zapato que fue Ida Tarbell, ya se imaginan qué preferiría.
Una conversación con Víctor Hugo Pérez Gallo.
El ODC denuncia la indebida intervención de lenguaje, hábitos y costumbres en la nación cubana, en busca de la unificación autoritaria del espacio público.
Cuenta el dramaturgo cubano Héctor Santiago de una noche en que se hallaba sentado con su amigo Reinaldo Arenas en la famosa heladería habanera Coppelia.
¿Qué dijo exactamente Amelia Calzadilla como para provocar que ‘Cubadebate’ le otorgue su atención?
Conocí a Alexis Díaz de Villegas en el noveno piso del Teatro Nacional. Más bien conocí a su personaje Segismundo, de ‘La vida es sueño’. “Qué sujeto tan extraño”, me dije. No parecía humano. Era un animal. Un felino.
“Soy un gran amante del humor. Si es negro y agrio, mejor. Adoro el minimalismo, la inmediatez y lo efímero; así que el meme me viene como anillo al dedo en tanto forma de expresión”.
Cultivar el odio es clausurar las vías civilizadas para bregar con la injusticia, es —a fin de cuentas— invitar a la violencia. Toda expresión de odio es un búmeran que lanzamos, sin saberlo, contra nosotros mismos.