“Era inevitable que se cruzaran. Él la miró, acariciándola entera, aunque no pronunció palabra. Ella lo miró, y sintió que empezaba a gustarle”.
“Era inevitable que se cruzaran. Él la miró, acariciándola entera, aunque no pronunció palabra. Ella lo miró, y sintió que empezaba a gustarle”.
La amarga sensación de que aquel podía ser el último conversatorio y la última lectura de Antón Arrufat.
Varias ciudades de EE.UU. están poniendo coto a las festividades de Halloween, imponiendo restricciones de edad y tiempo al truco o trato.
“El ODC condena la instrumentalización del patrimonio natural y cultural de forma segregada, para legitimar un sistema político-económico fallido”.
Sería en esa perspicacia, en ese olfato de perro pavloviano, donde único se conserva la cubanía, si es que aún existe esa glándula.
Leerlo no agota. Es ágil. Agreste, agorero. Y cómico como carajo. Al terminar, puede comenzarse fácilmente por el principio.
El ODC denuncia la manipulación y el lavado de significado de los Derechos Humanos en Cuba.
Para nosotros, el mar es la ruta de una esperanzada desesperanza.
De algún modo Lucía/Emmanuelle, ciega absoluta, inducía a la visión de ciertas escenas de pesadilla. Provocaba la visión justo de lo que no podía ver.
¿Que Fidel Castro desgobernó este país durante décadas y murió tranquilamente en su cama? Es cierto. También Stalin y Franco corrieron la misma suerte, y no escucho a nadie reprochar cobardía a los pueblos ruso o español.
La mayoría de los hombres ignora qué —y cómo— les gusta a las mujeres —a cada una en sus individualidades más libres.
Jean-Luc Nancy (1940-2021) me ayudó a darle forma y estructura teórica a ciertas intuiciones que ya me rondaban: exilio y existencia comparten el mismo prefijo y se vuelven conceptos hermanos.
El éxito de las imágenes de Orestes González está asociado, indefectiblemente, a las dudas sobre el futuro de un país que vive de la muerte de las utopías y sobre el escombro de todos los sueños y emancipaciones.