Mi zona cero literaria es una manera de labrar un territorio.
Mi zona cero literaria es una manera de labrar un territorio.
Azatbek Omurbekov, conocido como “El carnicero de Bucha”, y el cabo de la Guardia Daniil Frolkin han sido sancionados por su implicación en las ejecuciones extrajudiciales de civiles.
Los migrantes que solicitan asilo en Estados Unidos se enfrentan a duras condiciones en campamentos no oficiales como los de Jacumba, en California.
“Sigue siendo inconfundible el timbre único de Amaury Muro, el tono de cantautor que sirve de puente entre lo tradicional y lo contemporáneo”.
TIME: “El 20 de enero, todos estaremos viviendo en la América de Trump. Aquí tienes un vistazo de cómo podría ser”.
Votar en los Estados Unidos ha devenido la causa última del hundimiento de una espiritualidad.
La joven, fotógrafa gótica y surrealista, posaba con su cuerpo desnudo, envuelto en transparencias, ante el ojo de la cámara.
Antonio Gómez Sotolongo (1954) es músico e investigador. Ha publicado Historia de la música popular cubana: De las danzas habaneras a la salsa (1829-1976).
Capítulo del libro ‘Historia de la música popular cubana. De las danzas habaneras a la salsa (1829-1976)’, de Antonio Gómez Sotolongo (Hypermedia, 2024).
Poesía y Patria: cosas distintas; no puede obligarse a nadie a criar palomas, menos palomas mensajeras, mucho menos palomas de la paz.
Una lectura de Gago Mundo, de Pablo de Cuba Soria.
‘Perpetuidad’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en ‘Hypermedia Magazine’.
“Yo le dije a Axel lo que quiero que ponga en mi tumba. ‘Aquí está la gozadora, la que gozó y la que sigue gozando’”.
A la Comunidad Artística Internacional:
Somos cubanos que trabajamos en la cultura y llamamos a la NO participación en la XIV Bienal de La Habana.
A algunos les sorprenderá o, incluso, les chocará que rechacemos el evento artístico más importante de nuestro país; un evento que ha dado a tantos artistas cubanos la oportunidad de compartir su arte con el resto del mundo.
La primera vez que vi una eyaculación no fue en una manoseada revista pornográfica, ni en una postal ‘vintage’. Fue mi propia eyaculación a los diez u once años, tras un juego del cual nadie (absolutamente nadie) me había hablado.