En el planeta Linkgua viven Don Quijote, Lezama y Ernesto Guevara, Lorca, Bernal Díaz, Vitruvio, los personajes de los Evangelios Apócrifos, los dioses de Lydia Cabrera y Ludwig Wittgenstein.
En el planeta Linkgua viven Don Quijote, Lezama y Ernesto Guevara, Lorca, Bernal Díaz, Vitruvio, los personajes de los Evangelios Apócrifos, los dioses de Lydia Cabrera y Ludwig Wittgenstein.
Mi galería de horrores cinematográficos no conoce de épocas. Las películas del siglo pasado dialogan con las soñadas una centuria después.
El representante de Florida Carlos Giménez advierte de la profundización de los lazos entre China y Cuba tras la detención de 17 ciudadanos chinos en Cayo Largo.
Dos mil personas encerradas en un pueblo que está en el mismo centro de una isla que también se ha encerrado en sí misma: ‘Atlántida’.
Las viejas estructuras de las escuelas Pías se resisten a desaparecer bajo las capas de la desidia en que la isla sucumbe.
Uno de los títulos de este año es sin duda ‘Cuchillo. Meditaciones tras un intento de asesinato’ (Random House, 2024), de Salman Rushdie.
En una de esas tardes de desesperación, la profesora me comenta la decisión: “Abandonaré el país, lo estoy vendiendo todo”.
Juanita Castro ha salido de su farmacia. Las turbas que suenan trompetas en las calles de la Ciudad la han sacado de su ensueño. Es una Bella Durmiente a quien sólo despierta, de vez en cuando, el hedor de un cadáver.
Había que mirar muy a fondo en mi primera casa norteamericana para descubrir que formaba parte de un sueño, el llamado “american dream”.
Fuera de la ficción en la narrativa y el cine, de los testimonios publicados por la Editora Política, Verde Olivo o Ciencias Sociales, ¿cómo sería, por ejemplo, ese “relato otro” de la participación de Cuba en la guerra de Angola o el del sueño nuclear cubano?
‘Semejante cosa’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en Hypermedia Magazine.
En 1961, el Gobierno promulgó la Ley 993, con la que hacía pública y oficial su posición contra la prostitución y el proxenetismo. Sin embargo, esa política ya venía implementándose. Mientras se cerraban los prostíbulos, se diseñaron algunos programas de rehabilitación y reeducación para proxenetas y meretrices.
La cubanía no se mide por la adhesión a una ideología, nace del compromiso personal con el país en el que has nacido.
La población residente en Cuba fue forzada a entrar en dos espacios ideológicos cerrados y excluyentes entre sí: los revolucionarios y los contrarrevolucionarios; una relación en la que toda inconformidad era disidencia y toda disidencia era “gusano”.