“Rawls es quizá el único pensador de los últimos cien años cuyo lugar en el canon del pensamiento político occidental es universalmente aceptado”.
“Rawls es quizá el único pensador de los últimos cien años cuyo lugar en el canon del pensamiento político occidental es universalmente aceptado”.
Cuatro jugadoras del equipo cubano de béisbol femenino abandonaron la delegación en México tras competir en Japón. Esto eleva a 44 las deserciones de deportistas cubanos en 2023.
La pregunta trágica no es si Azerbaiyán se decidirá a atacar Armenia, sino cuándo lo hará.
El Confidencial: “La buena y la mala suerte siguen contando más en nuestras desgracias que los —a menudo— ilusorios sistemas de prevención”.
Gaztelu, el llamado “cura de Orígenes”, que había tenido numerosos contactos con los ‘barbudos’, era de los que apostaban por mantener el apoyo al gobierno revolucionario.
¿Por qué, a pesar de la popularidad de algunas de sus narrativas, Rusia ha fracasado en su guerra informativa contra Occidente?
“Cuba se ha plegado excepcionalmente a los designios del Kremlin, en busca de un socio clientelista de mayor peso financiero ante la crisis multifactorial que padece”.
AP: “La escritora nacida en Moscú y destacada crítica de Putin fue acusada de difundir información falsa sobre el ejército”.
Newsweek: “Los inmigrantes ilegales han sido deportados en cifras récord en los últimos dos meses, según muestran los datos oficiales”.
Padura dosifica la denuncia en sus libros, no solamente para verlos publicados en Cuba, sino para garantizarse la adhesión de unos lectores extranjeros a los que les disgustaría que su denuncia fuera a más. De hacerse incisivo, Pablo Iglesias y Lula da Silva dejarían de leerlo.
“Pertenezco a la generación que algunos hemos llamado Generación 349, ya que fue la que lideró y se hizo adulta echando la batalla contra ese nefasto Decreto. Es la misma generación de los periodistas independientes actuales, y es la que estuvo en primera línea frente al Ministerio de Cultura el 27 de noviembre de 2020”.
Muchos esperan que los artistas cubanos hagan arte político, que sepan bailar salsa y que tengan un aire caribeño alrededor de ellos. Se espera que las artes cubanas tengan un sello que diga “yo soy cubano”, casi como el cigarro o el ron. De todos estos clichés he tratado de distanciarme.
Estamos frente a una de las primeras obras narrativas que da cuenta de la destrucción espiritual a la cual hemos sido sometidos como pueblo y como individuos.