“La patria no son las banderas ni los himnos, ni los discursos apodícticos sobre los héroes emblemáticos, sino un puñado de lugares y personas que pueblan nuestros recuerdos”.
Discurso por el Premio Nobel. Estocolmo, 7 de diciembre de 2010.
“La patria no son las banderas ni los himnos, ni los discursos apodícticos sobre los héroes emblemáticos, sino un puñado de lugares y personas que pueblan nuestros recuerdos”.
Discurso por el Premio Nobel. Estocolmo, 7 de diciembre de 2010.
Estados Unidos intensifica los ataques aéreos contra los rebeldes hutíes de Yemen, quienes prosiguen las acometidas contra la navegación en el mar Rojo.
“Ahora, que las cosas van tan mal y todo apunta a que podrían ir incluso peor en el futuro cercano, los cubanos ¡al fin! somos libres para morir”.
Ahmed Gómez interroga nuestra herencia de las vanguardias artísticas y lo que podemos rescatar hoy día de sus anhelos revolucionarios.
En mis sueños, en Cuba, mi padre se me aparecía vivo. Bonachón, en su cuarto de atrás, ignorante de que acababa de venir de entre los muertos.
Me encargaría de devolverles visibilidad. Iría en su búsqueda, la de ellos y la de muchos otros. Los interrogaría, recogería sus testimonios, los haría revivir…
Este análisis del Programa de Economía y la Cátedra Scholl de Empresa Internacional del CSIS desglosa los anuncios arancelarios del 2 de abril realizados por la Casa Blanca.
Los inversores están preocupados. Al menos la economía parte de una posición sólida.
Bascó, que llevaba sobre los párpados toda la tristeza del mundo y el peso neto del no ser propio y ajeno en la mirada, es el único cubano que da cierta idea del Buda.
“El ejercicio de la creación comprende como parte igualmente de su contenido entretejer las posibles narraciones entre unas obras y otras, así como la manera de hacerlas visibles”.
El animé consigue una universalidad perturbadora anclada en profundos substratos tradicionales.
Al teclear “libre” en Google y pulsar en “voy a tener suerte” debería aparecer, indefectiblemente, una gran fotografía en blanco y negro de Juan Abreu desnudo.
Era la primavera de 1971. En La Habana, el Estado cubano le imponía a un poeta oficial la epifanía estalinista del ‘mea culpa’ que terminaría por catapultarlo al exilio. Un exilio sin retorno, de por vida.