La estrella cubana de flamenco Irene Rodríguez hace de Tampa su nuevo hogar, compartiendo su pasión y reconstruyendo su vida a través de la danza.
La estrella cubana de flamenco Irene Rodríguez hace de Tampa su nuevo hogar, compartiendo su pasión y reconstruyendo su vida a través de la danza.
Días de prohibiciones / y añoranzas / en los que ellos regresan, / contados hacia atrás / sin otro cansancio que probar / uvas robadas: / desconcierto que al final / tampoco comeré sin vergüenza.
¿Qué cine ven los críticos cubanos? ¿Cuál es el mejor cine de los últimos tres años? ¿Existe un cine para cinéfilos? ¿Es la cinefilia un pecado?
Armando Lucas Correa (Guantánamo, Cuba, 1959) Escritor, investigador, periodista y editor cubano. Su primera novela, “La niña alemana” vendió más de un millón de ejemplares. “El silencio en sus ojos” es su más reciente trabajo. Reside en Nueva York.
La libertad se parece a esa sonrisa con que la muerte nos llama. Es promesa de una plenitud allende el turbio reino de este mundo.
Estos creadores se suman a los quince artistas encarcelados a lo largo de todo el país, por los que sostenemos una campaña de liberación.
“Al matar a Alexei, Putin mató la mitad de mí… Pero aún conservo la otra mitad, y eso me dice que no tengo derecho a rendirme”.
“La libertad es una fuerza transformadora que ha demostrado tener la capacidad de hacer realidad sueños que, hasta hace poco, eran patrimonio exclusivo de la ciencia ficción”.
¿Cómo era el día a día de Alexei Navalny en la prisión “Lobo Polar”? ¿Qué se sabe de su muerte? ¿Qué es el “síndrome de la muerte súbita rusa”?
Un triángulo de sudor o acaso de savia mucho más vital que el sudor quedó fragante sobre la piel del asiento. In fraganti.
Hay que admitirlo, Andrés Isaac Santana: eludir tus escritos, más que una injusticia sería un desatino imperdonable. Eres una de las voces críticas cubanas de mayor repercusión internacional.
En una carta a Nelson Algren, dice Simone de Beauvoir que si ella fuera un hombre sería un malvado que tomaría “por la fuerza” a muy jóvenes amantes. Y añade que cuando era profesora ciertas chicas se enamoraban de su personalidad y ella disfrutaba portándose mal.
Ahora los dos estábamos en un Uber Pool, el ensayista brillante y el escritor opaco. Viajábamos de vuelta a los dormitorios de estudiantes graduados, si bien ambos estábamos bastante pasaditos de tiempo para aprender ya nada.