A Cuba la he dejado para el sueño. Quizá sea consecuencia de la calma hipersónica con que transcurre cada jornada que he tachado hasta sumar un año y un día.
A Cuba la he dejado para el sueño. Quizá sea consecuencia de la calma hipersónica con que transcurre cada jornada que he tachado hasta sumar un año y un día.
A dos años y medio de las protestas masivas del 11 de julio, cientos de cubanos inocentes guardan prisión en Cuba, entre ellos quince artistas.
Los cárteles mexicanos se infiltran en Montana, explotando el aislamiento de las comunidades indígenas, traficando con metanfetamina y fentanilo.
Por la puerta-Mishima, el agujero negro-Mishima, entré al mundo del “lacio” erotismo japonés.
Mientras los avances científicos redefinen los límites de lo posible, el negacionismo científico crece como un fenómeno preocupante.
Capítulo del libro: ‘Rusia: el regreso de la potencia’, de David Teurtrie (Hypermedia, 2024).
¿Qué sucedió realmente el sábado 10 de octubre de 1868, una fecha clave en la historia cubana?
“Es indudable el estrecho vínculo de la Alianza Francesa de Cuba con el comisariado cultural del patio, unidos en la pretensión de exportar una fachada de “normalidad” de la vida cultural del país“.
El peligro real te abraza en las mañanas y pronto te apuñalará por la espalda.
Quizás, a los casi cincuenta, ocurren estos descubrimientos reservados. Sergio, tus versos y tu libro Resurrección del cisne, ganador del Premio Internacional Rubén Darío, me han devuelto, una vez más, como antes lo hicieron otros, a la trepidante agonía que para mí es signo de que aún habito en la esperanza.
‘Pregonero’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en ‘Hypermedia Magazine’.
En cuanto decidías lanzarte al aire, te cubrías de sudor, apretabas los dientes y cerrabas los ojos, te estremecías y murmurabas casi en silencio: ¡Timshel!
“Los funcionarios de la FAO y de la CEPAL se comportan como ‘compañeros ideológicos’ del gobierno cubano y no como funcionarios imparciales de organismos internacionales”.
Ana: verla así, cubana en sangre, hija de Los Angeles, California, deslumbrando al espejo del mundo con un gesto, con una lágrima, me hizo pensar en esa niña que siempre he llevado dentro.
El “Juego de la Green Card” se sumerge en el enmarañado proceso de inmigración estadounidense, desafiando a los jugadores al tener que “esperar en la cola”.
No estuve ahí, pero dicen que Julio Llópiz Casal lamió el piso. Dos líneas: una de mayonesa, otra de kétchup, trazadas sobre el piso del salón. El artista se postró sobre sus rodillas y procedió a lamer el recorrido de las salsas. Evocaba tópicos referentes a la migración; la frontera; la humillación, humildad y esfuerzo del individuo que emprende el viaje del desarraigo borrando los límites.