Jamila Medina Ríos para el ensayo. Jamila M. Ríos en la poesía. J. Medina Ríos en tanto editora. Simplemente Jamila Medina cuando se emplea a fondo en la ficción.
Jamila Medina Ríos para el ensayo. Jamila M. Ríos en la poesía. J. Medina Ríos en tanto editora. Simplemente Jamila Medina cuando se emplea a fondo en la ficción.
Una parte considerable de la herencia cultural inmueble del país está a tiempo de ser rescatada, pero se trata de una realidad inmersa en el caos generalizado que es hoy Cuba.
“Barrenderos de Cuba cuentan en qué condiciones limpian la nieve en el centro de Moscú”. Un reportaje de MSK1.RU.
La filosofía deviene un faro que ilumina el sendero de la ética y la reflexión crítica.
Por fin cedo y me abro a su aliento, a su saliva. Y el paisaje cambia, como si todo estuviera más destruido y más triste.
El muy parcial enfoque que se alienta desde los olimpos culturales hace dudar de la sinceridad del remordimiento blanco.
La profesora entró al aula y dijo como si fuera lo más natural del mundo: “Se nos ha ido el hombre más grande de la humanidad”. Se nos ha ido, dijo.
La L de lengua. La L de locos. La L de labios. La L de lamentación. La L de ʻlárguenseʼ.
Hace muchos años, Raúl Flores Iriarte me soltó una pregunta: ¿Cómo se siente ser un escritor consagrado? Después de tanto tiempo leyendo, escribiendo, hablando de literatura, un escritor (consagrado o no) empieza a decirse: Debe haber un sentido para todo esto. Hablemos de lo que significa soltarlo todo y largarse.
Guennady Rodríguez es jurista y comunicador. Analiza la realidad cotidiana desde sus espacios ’23 y Flagler’ y ‘El trapiche’.
‘El compañero que nos atiende’ es una entrega de la serie ‘Epizootia’, una columna de la artista Camila Ramírez Lobón en ‘Hypermedia Magazine’.
‘Experiencia’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en ‘Hypermedia Magazine’.
Lídice Megla en ‘El nombre secreto de la flor’ guarda distancia existencial, aunque no esencial, retomando la flor como otro modo de mujer.
Henry Eric Hernández alcanzó visibilidad en la promoción de la cautela y no es un cauteloso. Absorbió el pensamiento suave de “La Generación Jineta” y no utilizó el maquillaje de la pasarela comercial. Partió hacia España en 2006 y tampoco derivó en un disidente portátil lanzando piedras desde lejos.