“Cuba se ve muy linda desde arriba y muy fea desde adentro”.
En medio de las tensiones de la Guerra Fría, la afición del presidente JFK por los puros cubanos entrelazó la indulgencia personal con las maniobras políticas, revelando una matizada interacción de diplomacia y deseo.
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“Era inevitable que se cruzaran. Él la miró, acariciándola entera, aunque no pronunció palabra. Ella lo miró, y sintió que empezaba a gustarle”.
Enrique Patterson es un ensayista, periodista y activista, conocido por su análisis de la realidad cubana. Patterson es presidente del Instituto de Estudios Cubanos.
El libro analiza la obra de varios intelectuales cubanos a los que el autor asocia con la idea de reforzar la decencia de la República para evitar la injerencia de los Estados Unidos.
“El ODC condena la instrumentalización del patrimonio natural y cultural de forma segregada, para legitimar un sistema político-económico fallido”.
Sería en esa perspicacia, en ese olfato de perro pavloviano, donde único se conserva la cubanía, si es que aún existe esa glándula.
Leerlo no agota. Es ágil. Agreste, agorero. Y cómico como carajo. Al terminar, puede comenzarse fácilmente por el principio.
A mi puerta un mar de periodistas, académicos, sociólogos insisten, suplican qué ahora hacer recomiendo, que por mi culpa entienden una causa escondida, que he revolcado mucho el avispero. Les digo: “No sabe ingeniero arreglar el reloj que ha creado…”
47 organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación expresamos nuestra profunda preocupación y repudio respecto a la persecución en contra de periodistas y actores de la sociedad civil independiente en Cuba.
Estamos ante un conflicto global que plantea una visión mucho más restringida de las libertades ciudadanas. El Estado socialista de la República de Cuba hace décadas viene instrumentando tales restricciones. Desde antes de esta crisis, la ciudadanía cubana vivía bajo sus signos; desde allí, pacientemente observaba la futura y venidera normalidad.
Lloro porque hay un futuro en el que podremos regresar al arroz desgranado de nuestras madres, a los mambises descamisados y negros, a la Cuba judía y musulmana, a la conga donde no manda el CENESEX, sino la latica y el palo de mis primos más pequeños, mientras los mayores pueden, al fin, vivir de su salario. Lloro porque, en tierra orisha, se está arrimando un día de sol.