Aún así, escritores, viejos y no tanto se preocupan por jorobada idea de trascendencia, rodean de admirados jóvenes que refieren ensayos y tesis, poemas, llaman “maestro”, y como orine de carnaval corren las entrevistas, las memorias personales: nada más escandalosamente moribundo.
Hypertexto
Tres poemas
Entonces Dios hizo el Desierto de Sonora:
una enorme máquina de matar.
Y vio que la máquina era buena.
Y colocó en el otro extremo un Jardín metálico, lleno de torres
y frutos luminiscentes de neón.
(El desierto de Sonora: una enorme máquina de matar)
Un fetiche robado
¿Qué es exactamente un boli?
Miren bien ese animal primero e impreciso, convertido en mascota de sangre. Una criatura que parece moldeada por un niño.
Dos patrias tiene Padura, Cuba y la novela
Consumimos obras de Leonardo Padura porque todavía tenemos fe en un sentido textual que explique nuestra existencia individual y nuestra experiencia histórica.
Leemos a Padura porque, en tanto pueblo, seguimos negándonos a asumir el vacío de significados con que, década tras década, nos ha ido difuminando la Revolución, para colmo sin contar con nosotros.
Emmanuel Carrère, premio FIL Guadalajara 2017
Publicamos anuncios y empezamos a recibir candidatas. Como el año escolar ya ha comenzado no…
Basura negra
Ya sé que no tienen ni la más puta idea de lo que hablo. Por algo no son lectores ilustrados, mucho menos ilustres. Por algo no han leído nada de nada, nunca. Por algo me siguen leyendo a mí, compulsivamente.
(De la novela inédita Que la patria os covfefe orgullosa, de próxima aparición por Editorial Hypermedia).
En el juego
Este es nuestro libro maldito, los franceses tienen Las flores del mal; nosotros, Fuera del juego; merecido: los escritores cubanos son casi todos chismosos, en la grey disocian sus señales.
Carne de Pedro
Bordeando el ojo del huracán, allí donde la calma es súbita solo si se entra en el ojo mismo, transcurre la vida de Pedro Juan, el personaje de ficción de la saga creada por Pedro Juan Gutiérrez.
Leonardo Padura, perros, política y piedad
El hombre que amaba a los perros también debería leerse como una convencionalísima canción de piedad por los desposeídos de la tierra.
Leonardo Padura, un Rembrandt balsero
La herejía ya no como libertad, sino como el histrionismo único del Leonardo Padura narrador.









