Imaginé las aguas del estrecho que separa la costa norte de Cuba y los cayos y playas de Florida. Imaginé las balsas y balseros que no lograron llegar.
Imaginé las aguas del estrecho que separa la costa norte de Cuba y los cayos y playas de Florida. Imaginé las balsas y balseros que no lograron llegar.
No es posible que las iglesias celebren gozosamente la Navidad cuando millones de individuos viven aterrados.
Es increíble lo que puede hacerse cuando el ensueño se parece a la enajenación.
Los represores se quedaron dormidos y el cuartico prendió una candela que se extendió por todas partes.
Una gran civilización que tiene todas las razones para estar orgullosa de su historia, confiada en su futuro, y que aspira a ser siempre dueña de su propio destino económico y político.
El régimen comunista está más aislado que nunca y las reservas de combustible se están agotando. Los diplomáticos temen brotes de enfermedades y la extensión del hambre.
Cuatro jóvenes desafían a la dictadura desde dentro con Fuera de la Caja Cuba: arte, denuncia y libertad plena frente a la represión.
Mierda de los humildes, por los humildes y para los humildes. Eso es lo que nos han dado.
Su paleta descansa sobre la ‘dialéctica del duelo’, esa relación con lo mórbido y los cuerpos en disenso, con la idea de finitud y de despedida.
En los ojos de Rodolfo Rensoli (1966-2025) se acumulaba la tristeza que nos sobrecoge a todos en esta guerra impuesta de pasiva resistencia.
Las actas electorales venezolanas “son, sin duda, el tiro de gracia a la izquierda latinoamericana y, por extensión, a las izquierdas internacionales que callen ante semejante canallada”.
“Si existe la tentación de juzgar estos problemas como la preocupación particular de unos paletos en el culo del mundo, un vistazo a mi vida revela que los aprietos de Jackson se han vuelto mayoritarios”.
Pedro Medina es un hombre de béisbol. Haberlo visto llorar frente a millones de personas cuando consumió su último turno al bate, lo confirma.
Empezó por un tuit. Yo había posteado algo predeciblemente de extrema izquierda y a favor de la Revolución Cubana.
Cuando la ficción no se nota: un filme sobre la adolescencia en Cuba y la espera del Yuma prometido.
Observó las aristas menos épicas, pero quizás más humanas, de la Revolución en sus primeras décadas.
Israel es odiado no por haber usurpado territorios que los árabes consideraban suyos, sino por ser la punta de lanza de Occidente en ese ámbito del Oriente Medio enquistado en el despotismo y el atraso.
El alivio de Ucrania por poder luchar para vivir un día más también se mezcla con la inquietud por la futura ayuda de Estados Unidos.
La ley SB4 de Texas desata el miedo, ya que permite una dura aplicación de la ley de inmigración dirigida por el Estado, con la posibilidad de separar familias.
Ramón Fernández-Larrea es poeta, humorista, guionista de radio y televisión. Ha publicado con Hypermedia el libro ‘Cuba a la carta‘, del que ya anunciamos su segundo volumen: ‘Cuba a la carta 2’.
“Sueño con una Cuba donde la aspiración de los cubanos no sea irse, donde prevalezca un proyecto de nación inclusivo y pluralista”.
Aunque sea improbable el antiguo sueño de una sociedad de seres individuales, libres y cultos, no es posible renunciar a tal sueño.
Los días de San Valentín de hoy, no son los mismos de antes, en La Habana del asombro, en La Habana-regazo.
“Soy un caso único en el panorama literario cubano. No te sientas mal: es imposible no imitarme. Primero, porque soy inevitable. Y, segundo, debido a que vivimos en una época de decadencia artística: padecemos de una fatiga del genio rayana en la crisis nacional”.
Coincidí con Raúl Hernández el día que adoptó el nombre de Raulito Bazuk, y el día que su madre y él nombraron su restaurante: Grados. Esta conversación para Hypermedia Magazine comenzó en febrero y la terminamos por estos días de cuarentena. Pese al cierre de todos los restaurantes del país a causa de la pandemia, Bazuk es optimista.
Para matar a Robin Hood. Escritos de cine 2005-2015 (Hypermedia, 2017), de Néstor Díaz de Villegas, es un libro bien conocido por algunos críticos cubanos, y que tal vez se encuentra en más bibliotecas personales por acá de las que sospechamos. Solo que sus dueños no lo revelan.
Sólo escribo. Cuando lo hago, soy libre. Es cuando único soy libre. Antes lo hacía para comer y era respetado. Escribía por encargo. Y sólo por encargo. Ahora lo hago porque soy libre.
A Lorena Gutiérrez le apasiona la anécdota que ha sido repetida hasta la saturación en la lírica oficial.
Una reconstrucción de un vacío, de un desastre, de algo que ya no tiene solución: como representar un lugar muerto.
En escena, solo una silla que es posible convertir en algo más si hay un hombre sensible, capaz de canalizar seres y situaciones tan reales como la vida misma.