Esta va a ser una semana especialmente tensa en Oriente Medio, incluso para los estándares de una región ya de por sí volátil.
Esta va a ser una semana especialmente tensa en Oriente Medio, incluso para los estándares de una región ya de por sí volátil.
Los hijos de Guillermo Tell, le piden del público; pero responde que ese padre tampoco vino hoy.
Fidel me firmó un papel. Cuando me muera, seré enterrado en ese pedacito de tierra que está detrás de los fogones, allí donde ahora están los puercos.
Las memorias escritas por el líder opositor ruso Alexei Navalny antes de su encarcelamiento y muerte se publicarán a finales de este año.
El nuevo documento califica el conflicto ucraniano de “guerra santa” para defender la “Santa Rusia” y esboza ambiciosos objetivos, como aumentar la población rusa de 144 a 600 millones.
El poeta se confiesa hostil a las epopeyas memoriosas. Casi no se autoanaliza, ni le interesa apelar al encanto de otra época, más dichosa que los difíciles años en que escribe y publica estas páginas.
Arnoldo Fernández Verdecia (1971) es un escritor, periodista, docente e historiador cubano, graduado de la maestría en Ciencias Sociales y Pensamiento Martiano por la Universidad de Oriente.
Más de un año después de su dimisión como ministro de Petróleo de Venezuela, Tareck El Aissami ha sido detenido acusado de corrupción.
Una amiga me enseña unas figuras de madera que me ponen a trabajar el coco. “¿De quién son?”, le pregunto. “De Orestes Hernández, un tipo que está fuera de liga”, me dice. Yo no estoy muy al tanto del arte cubano actual, pero me pongo a buscar en Internet y veo otras esculturas, instalaciones… Y veo una foto de Orestes Hernández. Me parece conocido.
Este es un acercamiento que no se limita al repaso del retrato o el testimonio del envejecimiento. La mera existencia de rostros de ancianos no implica una zona temática. En la fotografía cubana contemporánea, entre las series más completas implicadas en el tema se cuentan Ocaso, de Raúl Cañibano, y Longevidad, de Arien Chang.
Cuba solo tiene un ramo económico productivo: fabricar disidentes. Más de sesenta años etiquetando personas desafectas a cualquier cosa. Entiéndase que “cosa” tiene un valor que tiende a infinito.
Hoy, con el corazón a punto de explotar, con el corazón a punto de eyacular como he escrito en otras ocasiones, me pongo hielo en los huevos, dejo que se me queme la piel pensando que un gran tembleque encajaría a la perfección en el gran final de lo que en vida he representado.