No hay puentes sanos. Se ha hecho inconcebible el diálogo entre Ana de Armas y los cubanos.
No hay puentes sanos. Se ha hecho inconcebible el diálogo entre Ana de Armas y los cubanos.
Los científicos relacionan las manchas profundas del manto con Theia, cuya colisión con la Tierra hace 4500 millones de años probablemente formó la Luna.
Una metáfora beisbolera para ponderar las disquisiciones de Jorge Brioso sobre San Agustín, Heidegger o Deleuze.
Ya mi país-hogar, tal como lo recordaba, se esfumó. También emigré, aunque mi cuerpo permanezca.
No hay peor astilla que la del mismo garrote. Y después se preguntan por qué las campanas han doblado por Trump.
Así quería verlos, tranquilitos. Dándose la mano y todo. Ayer, Joe Biden y Donald Trump. Hoy, Donald Biden y Joe Trump.
Indie Wire: “Una activista cubana simpatizante de Trump lucha por la democracia en un documental sobre nuestras diferentes definiciones de libertad”.
Cómo los líderes evangélicos y sus seguidores se convirtieron en actores clave en el ascenso de Donald Trump.
No sé nada de exilios. Todo lo que fundé quedó atrapado en La Habana bajo el peso insalvable de la dictadura.
El 27 de enero, la historiadora del arte Carolina Barrero regaló una imagen impresa de un José Martí con una camisa de estrellas, y la Seguridad del Estado la acusó de un delito kafkiano. El 25 de marzo, el mismo aparato político que quiso amedrentarla tuvo que archivar el caso por falta de pruebas. Este episodio marca un antes y un después.
Los artistas e intelectuales siempre han sido un sector crítico, una piedra en el zapato. Últimamente se han dado una serie de condiciones para que esa piedra salga del zapato y se plante en medio del camino. Ahora, gracias a las redes sociales, lo tenemos todo delante de nuestros ojos.
Dispongo del trabajo más intelectual de Montreal. Así fue antes y después de la pandemia. Durante los meses se acumulan lecturas y autores, libros en papel o digitales pirateados: Zagajewski, Jelinek, Hrabal, Ponte, O’Connor, Kratochvil, Ferro Rojas, Abe, Cheever, Díaz de Villegas, Morejón Arnaiz…
Miguel comenzó a rodar la introducción de ‘Corazón azul’ durante las protestas de Occupy Wall Street, en 2011. Ya desde entonces, esperaba poder filmar en tiempo real el entierro de Fidel Castro. Para nuestra generación, la muerte del máximo líder era una suerte de obsesión.