Quiero escribir, pero me sale Miami. Lo mío no es la literatura, lo mío es Miami.
Quiero escribir, pero me sale Miami. Lo mío no es la literatura, lo mío es Miami.
Los migrantes que solicitan asilo en Estados Unidos se enfrentan a duras condiciones en campamentos no oficiales como los de Jacumba, en California.
Estados Unidos impone restricciones de visado a los operadores de vuelos chárter que trasladan inmigrantes a Nicaragua, procedentes principalmente de Haití, Cuba y África.
Hombres con sus cuerpos flotando sobre balsas. O expuestos al sol, con el trasero al aire, en duchas.
“Vivimos en un momento liminar; más temprano que tarde se impondrá una noción de lo universal en su sentido fuerte, tradicional, que no distinguirá ni credos, ni culturas, ni filiaciones”.
Los campamentos de verano pretenden camuflar, con dinámicas de socialización y experiencias “únicas”, el diseño y transmisión de antivalores alineados al discurso oficial.
Capítulo del libro: ‘Rusia: el regreso de la potencia’, de David Teurtrie (Hypermedia, 2024).
“Sus frases, no por conmovedoras, dejan de ser asfixiantes. Martí es tan agónico como emancipador”.
“La frase martiana que sí se podía leer en toda aula cubana era aquella que prescribía la finalidad que debía tener la cultura: la libertad. Ser cultos para ser libres”.
Por el placer de ese viaje, el placer de leer, de vivir las vidas que un autor imaginó para otros, merece la pena perderse entre las páginas de ‘Ve a comprar cigarrillos y desaparece. Estamos ante un canto amoroso a la literatura, un hondo homenaje a las letras.
Además de su pulcro lenguaje, la novela está atravesada por una especie de maximalismo verbal. Sus personajes parecen encarnaciones de la polaridad, de la crispación de los tiempos.
Se cumplen cincuenta años de una puesta en escena con ovación unánime. El eufemismo ha reinado; el travestismo ha dominado el sentido de las palabras. Nos han obligado a callar durante mucho tiempo, porque nunca es el momento apropiado. Nos han inoculado la sospecha y la autocensura como principios vitales.
El feminismo ha convertido la masculinidad en una perversión, idea espuria que deseo refutar. La “masculinidad tóxica” prehistórica parece haber sido causada en retroactivo por el feminismo de tercera ola. ¿Por qué a las feministas les molesta que el hombre sea competitivo y dominante?