Saúl Manuel (La Habana, Cuba, 1977) es músico, compositor y cantante. Combina su creación musical con el activismo en redes sociales. Vive exiliado en Miami.
Saúl Manuel (La Habana, Cuba, 1977) es músico, compositor y cantante. Combina su creación musical con el activismo en redes sociales. Vive exiliado en Miami.
La historia de Olympe de Gouges es un recordatorio de la importancia de la lucha por la igualdad y los derechos de todas las personas.
‘Redes Sociales’ es una entrega de la serie ‘Epizootia’, una columna de la artista Camila Ramírez Lobón en ‘Hypermedia Magazine’.
“Busquemos esos horizontes, sigamos uno de esos caminos, desliguémonos del pasado, para poder marchar sin traba alguna”.
Al Martí triunfante sobre la voluntad nacional de los libros de texto se le opone un Martí vilipendiado y cuestionado que debe demostrar su valía y lavar su honor en el campo de batalla.
A veces, casi siempre, contemplo solitaria esta bahía: algún barco, o ninguno, a la vista.
La huida de Huey P. Newton a Cuba en 1974 bajo el argumento de una falsa película se pone de relieve en “The Big Cigar”, revelando nuevos datos sobre la vida del líder de los Panteras Negras.
“Todas las rejas del Reclusorio Nacional para hombres de Isla de Pinos han sido elaboradas por el niño cubano de ocho años, Américo Herrero Herrera”.
La administración desvela un nuevo proceso para agilizar las solicitudes de asilo de inmigrantes, reduciendo el plazo de años a meses en medio de la presión del año electoral.
Julio Hernández Cordón nació en Estados Unidos en 1975, de padre mexicano y madre guatemalteca. Siempre ha sido un referente para mí, una fuerza infinita para poder hacer cine, aunque no tengas ni un peso. Su obra es difícil de catalogar, pero lo que nadie puede negar es que en sus imágenes hay una bomba tremenda.
En À la recherche du temps perdu, un “Ya me duermo” o un “Buenos días” son literatura, sin que para ello tengamos que percibir el resonar del artefacto literario. Proust transforma las estructuras sintácticas sin hacer ruido, las tapiza con el mismo corcho que cubría las paredes de su cuarto.
He continuado denunciando el castigo ilegal del gobierno cubano a los profesionales, condenados a ocho años de separación familiar; así como el trabajo esclavista en las misiones médicas.
Conocí a Raúl Cordero en La Habana a mediados de los años noventa, pues viví por un tiempo frente a su apartamento en la Avenida de los Presidentes. Su personalidad y su arte me cautivaron inmediatamente. Vivía como le daba la gana, pintaba cuando quería, escuchaba buena música, sabía mucho de todas las artes y jugaba al tenis, como yo.