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Westworld: despertar en un mundo abierto

Me llevo el casco a la cara y escucho las sirenas de los patrulleros que se acercan. Vienen raudos a arrestarme, furiosos. Enciendo sin prisa un cigarro y sonrío. Miro a través de la ventana mi ciudad, mi mundo tan distinto de ese otro que aún reclama en la consola mi atención. Un mundo hecho de píxeles, variables y funciones matemáticas.

Calle Rimbaud

El exilio me ha vuelto a su manera mudo. O lo fui durante años, poco antes de salir de la Isla. Ahora soy un hombre libre, pero mudo. Un mudo acaso bilingüe.

La escena de sexo de Corazón Azul* - Lynn Cruz

La escena de sexo de ‘Corazón Azul’

La noche de la filmación me pareció interminable. Tuve que andar desnuda por ese pasillo infinito, desde el crepúsculo hasta la madrugada. Hubo un momento en que el padre de Carlos subió a darle de comer al gato y tuve que esconder mi cuerpo debajo de las sábanas azules de la película.

José Bedia

José Bedia: “Los curadores quieren pasar como los verdaderos artistas”

“Yo ya estaba exiliado mentalmente antes de irme de Cuba, aunque nadie se enterara. Esto sucedió, paradójicamente, encontrándome fuera de Cuba: en Angola, en 1985. La decisión se produjo después de que impedí, a punta de fusil, que los compañeros de mi camión violaran a una mujer local enfrente de sus tres hijos”.