TikTok no es un lugar para conectar con otros. Es un sitio donde perder el tiempo.
TikTok no es un lugar para conectar con otros. Es un sitio donde perder el tiempo.
La patria llora en la basura / buscando su foto de patria seductora, / patria con su reflejo / de cristales que no reflejan / sino al gris de los hombres.
“Si el régimen israelí comete otro error, la respuesta de Irán será considerablemente más severa”, declaró la misión iraní ante las Naciones Unidas.
Un halo de tristeza y esperanza para aquellos que se encuentran en la Isla y quienes han buscado un futuro allende los mares.
Sólo dos detalles han impedido que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel sea un invitado de honor en el Congreso estadounidense.
Deberíamos dejar a los basureros que nos gobiernen: peor que la actual dirigencia del país no lo van a hacer.
Esperar que a partir del 20 de enero las aguas vuelvan a su nivel y la retórica de perros ladrándose patio de por medio vuelva a ser lo corriente.
Me digas lo que me digas, baile contra quien baile, yo siempre voy a subir la apuesta y a trastocar la lógica del juego, maldita sea.
Una movida hueca, que sólo refuerza el trágico ciclo de las relaciones EUA-Cuba.
No se acaba de entender cómo un país tan cinematográfico sigue dando más especialistas de artes plásticas, teatro, música y ballet, que de cine.
El ahora confirma las caóticas y pesimistas profecías de Cremata. El fantasma de Eleuterio recorre Cuba.
Un pretexto para conocer en voz propia sobre los destinos del desterrado, el exiliado, el ausente, el censurado, el expatriado.
Contrario a lo que la mayoría cree, el progreso era solo una ilusión. Los grandes misterios seguían allí. Como verdades inamovibles.
De cuando las dedicatorias a los amigos aparecían en plena patria republicana, casi sin proponérselo, como si la concordia entre cubanos fuera lo más natural.
Los cruces de la frontera sur de Estados Unidos alcanzan máximos históricos. Las entradas legales se disparan, mientras los cruces ilegales no experimentan un aumento significativo.
“No tocar” a Fidel Castro, como ordena el mandato estatal, supone mantenerlo en un circuito público controlado donde no tiene lugar la crítica; un circuito higienizado y “securitizado”, a prueba de riesgos, atravesado por la retórica de la amenaza y el control de daños.
“¿Realmente creo algo? ¿Me interesa ser original? En este momento me veo como un reorganizador de información en aras de generar disímiles contenidos dentro de una obra, alejándome de la estructura: A (idea) hasta B (idea que llega al espectador). Quiero ver este sistema de una manera más rizomática”.