‘Dios en las cárceles cubanas’ es un fragmento del horror oculto tras la desinformación y el miedo como instrumentos de dominación.
‘Dios en las cárceles cubanas’ es un fragmento del horror oculto tras la desinformación y el miedo como instrumentos de dominación.
“Paul Auster, autor cuyas novelas abordaban cuestiones existenciales de identidad, lenguaje y literatura y creaban misterios que planteaban más preguntas de las que respondían, ha muerto”.
El jurado del premio elogió a la autora de 54 años por su papel “esencial” en “la defensa de los derechos humanos y las libertades”.
“Es probable que todos los miembros actuales del gobierno terminen en prisión o, al menos, pasen el resto de sus vidas en reuniones legales. ¿Por qué?”.
“Marta Elena Feitó Cabrera lo único que le explicó a nuestro unánime parlamento fue una verdad compartida por todos los cubanos”.
A estas alturas, cuanto declaró la ministra no me sorprende: ha sido enunciado como si del otro lado de la pantalla no hubiera vida inteligente.
Una entrevista sobre estudios sociorreligiosos, subordinación académica y exclusión intelectual en Cuba.
Ruinas interiores, cuerpos fragmentados, símbolos antiguos, rostros sin rostro, selvas espesas y luces que no iluminan, sino que revelan la oscuridad.
Capítulo 2
―Mica ―Orlando Luis le gritó a su vecina desde la cama, sin importarle que pudieran oír su grito al otro lado de la línea, en la redacción periodística de La Gaceta Intereconomía, NTN24 o Radio Martí―, diles que me mataron, por favor. Diles que ya me fui del país.
A sus abuelos ―nosotros― el régimen los chantajeaba de niños con que el KKK nos esperaba en Estados Unidos para lincharnos. Lo natural es, entonces, que hoy los nietos ―los nuestros― se disfracen indolentemente de ese mismo KKK. No sólo es lo natural, sino también lo marxista.
Ana Varela Tafur (Perú, 1963). Poeta, docente y activista cultural. Ha publicado, entre otros títulos, ‘Lo que no veo en visiones’ (1992), ‘Voces desde la orilla’ (2000), ‘Dama en el escenario’ (2001) y ‘Estancias de Emilia Tangoa’ (2022).
Se dedica a la artesanía, a “sus creaciones”, como les llama. Al menos, desde que perdió la pierna, en el 1980. Muleta bajo el brazo, con el Quijote a sus espaldas, entorna los ojos bajo el mismo sol que hace resplandecer sus peces de colores.
El Comandante agotó varios habanos. Dejó que Inocencio mirara sin interrumpirlo. Se mantuvo en silencio junto a Cueto. Hasta que comenzó a amanecer. Para esa hora, Inocencio había terminado de mirar.
Un análisis sobre el resurgimiento de la influencia rusa en Cuba y sus posibles implicaciones para Estados Unidos.