Encuentro a una pareja. Agitan un cartel rústico donde se lee «Alligator Auschwitz». Todo está tan húmedo y seco, my President, que por primera vez creo que tienen razón.
Encuentro a una pareja. Agitan un cartel rústico donde se lee «Alligator Auschwitz». Todo está tan húmedo y seco, my President, que por primera vez creo que tienen razón.
Una ciudad donde sus habitantes se dan el lujo de soñar, porque no cuesta nada, y los más soñadores ya tienen la huida programada.
Ernesto Fundora (La Habana, Cuba, 1967) es director, guionista, realizador de video clips y escritor. Su obra cuenta con cortometrajes, documentales y más de noventa videos musicales. Ha recibido numerosos premios y una nominación al Grammy Latino por “La negra tiene tumbao”, de Celia Cruz. Vive exiliado en México.
La gente de ‘la cultura’ suele ser estúpidamente esnob y, mucho más, cierta izquierda latinoamericana que sufre complejos de inferioridad.
Lo que llamamos ‘pasado’ son nuestros recuerdos. Lo que llamamos ‘futuro’ son nuestros deseos.
La líder opositora Svetlana Tijanóvskaya analiza la oposición democrática de Bielorrusia y lo que necesita para ganar.
Un lugar adonde nadie haya escuchado nunca hablar de Fidel, Revolución, trabajo voluntario, Período Especial, reordenamiento monetario.
En Cuba, la noción de canasta básica alimentaria (CBA) no es técnica: es una disputa política y epistemológica.
‘Vivir en junio con la lengua afuera’, revisa el título de un poema de Reinaldo Arenas, sustituyendo el verbo “morir”, por una insistencia en “vivir”.
“He comprendido estás cosas tardíamente. Ya no tendré tiempo de asomarme a los campos en donde hombres de torsos hermosísimos perviven como estatuas. Soy el nadador de Cheever. Mi historia es triste y efímera, como todas las historias”.
Abrió la puerta, borracha, desnuda: “Estoy haciendo ‘body-art’, tengo una vulva de colores y esta noche me voy a suicidar”, dijo.
“Era rechazo. Tiene que ver con esas máscaras que nos ponemos. No decimos las cosas como son. Hay palabras que tenemos dentro y que no tenemos el valor de decir”.
Al borde de lo aceptable: óvulo borrascoso y desmenuzado, proteínas y orgasmo; y uno ahí, tan vampírico, tan satisfecho y campante, tan orgullosamente ‘manchado’.
El fin de una época de anuencia bipartidista y el inicio de un período de lucha de las élites de la antigua política para mantener su poder hegemónico.