Me preguntan qué puedo aconsejar a los jóvenes que quieren ser escritores. Siempre doy la misma respuesta: si pueden dedicar su vida a otra cosa es mejor que se olviden de la escritura.
Me preguntan qué puedo aconsejar a los jóvenes que quieren ser escritores. Siempre doy la misma respuesta: si pueden dedicar su vida a otra cosa es mejor que se olviden de la escritura.
Parece confirmada la ratificación en la Asamblea Nacional.
Geandy Pavón (Las Tunas, Cuba, 1974) es artista visual, pintor y fotógrafo. Ha documentado el dolor del presidio político cubano. Vive exiliado en New Jersey.
‘Simón’ es un homenaje a los estudiantes que alzaron sus voces contra la tiranía, y que hoy continúan arriesgando sus vidas en las calles de Caracas.
“La plaza Mantilla era una hermosa alameda de recreo, donde los paseos y los árboles conformaron un paraje admirable”.
“No he buscado Patria en la obra de Salinas. La he recibido siempre como una ‘iluminación’ sobre lo intangible”.
“Era inevitable que se cruzaran. Él la miró, acariciándola entera, aunque no pronunció palabra. Ella lo miró, y sintió que empezaba a gustarle”.
Enrique Patterson es un ensayista, periodista y activista, conocido por su análisis de la realidad cubana. Patterson es presidente del Instituto de Estudios Cubanos.
El libro analiza la obra de varios intelectuales cubanos a los que el autor asocia con la idea de reforzar la decencia de la República para evitar la injerencia de los Estados Unidos.
Luis Cruz Azaceta. No exit es un libro hecho al mejor gusto de Baudelaire, quiero decir, es bueno, hermoso y robusto pero no es el libro de arte convencional.
En él, el artista Luis Cruz Azaceta y el escritor Carlos A. Aguilera, entran en el ruedo de las preguntas-respuestas como dos samuráis a un combate de honor, con solemnidad, gracia y la complicidad irónica de las mentes inquietas, esas que disfrutan de la lucha mientras saben ofrecer el mejor espectáculo.
También en Cuba llueve una lluvia ácida esperanzadora, un tiempo tormentoso que se recrudece, una lluvia constante que no se acaba de llevar lo malo, ni la mala.
El pueblo es un sustantivo mayúsculo al que se le agregan adjetivos altamente politizados como “antimperialista”, “revolucionario”, así como “trabajador”, “enérgico y viril”, y más tarde “fidelista y martiano”.
En la siguiente lista se agrupan diez abordajes fílmicos no pornográficos —algunos extremos y “escandalosos”— a este dominio de los sentidos y las sensaciones, de lo cerebral sin restricciones, de la libertad abrumadora y complicada, de la amoralidad.
“No me gustan las etiquetas porque, más que acercarse al entendimiento, ponen el arte en un lugar remoto para los espectadores”.