La Isla de los Palestinos en el Golfo de América: Gaza convertida en balneario y Cuba en un condado de Florida.
La Isla de los Palestinos en el Golfo de América: Gaza convertida en balneario y Cuba en un condado de Florida.
No hay paz entre el creador intelectual y su historia.
“Busquemos esos horizontes, sigamos uno de esos caminos, desliguémonos del pasado, para poder marchar sin traba alguna”.
Si me dieran a escoger entre haber sido un vástago de Rockefeller o la piedrita en el zapato que fue Ida Tarbell, ya se imaginan qué preferiría.
Una conversación con Víctor Hugo Pérez Gallo.
El ODC denuncia la indebida intervención de lenguaje, hábitos y costumbres en la nación cubana, en busca de la unificación autoritaria del espacio público.
El anhelo de construir un país demasiado idílico para los tiempos que se viven en Cuba.
“Nuestra falta de amor a la patria nos ha llevado a pactos de silencio, a no denunciar nuestra hambre, nuestra escasez de lo más básico”.
Las ovejas, sin embargo, la tienen como fascinada. Le transmiten cierta fe en el futuro local y nacional. Esos balidos desvalidos le resultan una suerte de música sideral.
¿Por qué desaprovechar un espacio como Galería Taller Gorría, cuando existe el acceso a proyectos y colecciones dedicados a estudiar y coleccionar producciones ‘outsiders’ en este país?
Ahora Martí convertido en tatuaje, convertido en dibujo seductor, jugaba de nuevo un papel fundamental.
No se reduce a reconocerlos ni a desconocerlos, sino a evitar que sean factores de contagio: que no sean conductores de juventudes y tengan el menor contacto posible con la niñez que surge.
Estamos hablando de una pintura contra el fin de la humanidad. Una alarma sublime y esperanzada.
La práctica de dar nombre a los huracanes es una combinación de ciencia, historia y tradición. Pero, ¿cómo se originó y qué factores determinan su forma actual?
¿Pudiera ser la canción comprometida, el rap contestatario, el punk rock u otro “Maleconazo” lo que revierta el diletantismo político en acción cívica de la mayoría?
La señora sacó un paquete de chocolates M&M y me dijo: “¿Quieres mene mene?” La miraba en el avión, con todos esos años, luchando para sus hijos, luchando para sus nietos. Al llegar a la Isla, me deprimí. La ciudad estaba oscura. Un país desolado. Destruido. Un país que no existe.