El miedo ha hablado.
‘¿Por qué el pueblo cubano (aún) apoya el castrismo?’ es un libro importante, que quiere desentrañar entre lo fatídico y lo consustancial del destino de una nación fallida.
Global Policy: “Robert H. Wade explica por qué las repetidas predicciones sobre el fin de la hegemonía del dólar son, una vez más, probablemente demasiado prematuras”.
“Nuestra falta de amor a la patria nos ha llevado a pactos de silencio, a no denunciar nuestra hambre, nuestra escasez de lo más básico”.
“Sueño con una Cuba donde la aspiración de los cubanos no sea irse, donde prevalezca un proyecto de nación inclusivo y pluralista”.
Una de las historias más poderosas del béisbol cubano es la de Armando Capiró.
“Para los agentes de seguridad cubanos no existe diferencia entre un periodista independiente y un disidente político”.
Contemplar la profundidad del otro como extensión de nuestro propio abismo.
¿Por qué el paisaje de la ciudad que conocemos, día tras día, se nos hace más distante?
Leonardo Padura no existe. Es una sombra proyectada sobre la pantalla de la conveniencia.
Cuando uno grita “¡Libertad!” no está pidiéndole a algún tirano que, por favor, le permita ser libre. Está diciendo: “Soy libre y viviré así, aunque usted trate de impedirlo”.
“No creo que la Muestra haya sido nunca una oficina autónoma ni un proyecto autónomo. Claro, aspiraba a esa autonomía. Estaba justamente a medio camino entre la independencia y el compromiso con la institución, con lo mejor de ella”.
Los cubanos estamos todos un poco rotos. A algunos les da por la bebida, a otros por las teorías de la conspiración. Hay mucha gente mala que está haciendo daño. Mucho daño. Y eso deja heridas. Huellas. Secuelas.
En la foto, el osezno hace lo que puede para ofrecerle resistencia a Fidel (como si eso fuera posible). Pero, Fidel, en cambio, parece medio apencado de su mascota (como si se tratase de un atentado o de un arma biológica).