Conversamos con Enrique Del Risco, académico, escritor e historiador, uno de los rostros más visibles en el llamado a la solidaridad con los estudiantes cubanos.
Conversamos con Enrique Del Risco, académico, escritor e historiador, uno de los rostros más visibles en el llamado a la solidaridad con los estudiantes cubanos.
‘Distintos modos de contar ovejas’ es una entrega de la serie ‘Epizootia’, una columna de la artista Camila Ramírez Lobón en ‘Hypermedia Magazine’.
“No la interrumpo / dejo que pinte / todo / lo que se vuelve tangible./ Me asusto / y respiro / para saber / si aún / soy espesor”.
En los ojos de Rodolfo Rensoli (1966-2025) se acumulaba la tristeza que nos sobrecoge a todos en esta guerra impuesta de pasiva resistencia.
“Donde antes había mártires, hay cuadros de ‘Hello Kitty’. Donde antes había discursos épicos, hay suspiros”.
La compañía presenta seis obras de Tennessee Williams que exploran la represión, la soledad y la fragilidad humana.
Un viaje a La Habana en 1997 revela una isla de contrastes, donde la vida cotidiana desafía tanto el mito como la propaganda.
Fue testigo de una época sin testimonios y enfrentó el cáncer que lo mató con su habitual sarcasmo.
La defensa del acceso a Internet no es solo una demanda técnica; es una batalla por el derecho a pensar, crear y disentir en libertad.
Cuenta el dramaturgo cubano Héctor Santiago de una noche en que se hallaba sentado con su amigo Reinaldo Arenas en la famosa heladería habanera Coppelia.
En 1968, Vitier, violín en mano, declara su conversión al castrismo. Él y su amada Fina hacen una pareja de fideístas fidelistas convencidos revolucionarios. Por esos años, “Fina describía la Revolución como la Parusía, la realización de la Justicia del Juicio Final en la tierra”.
“No saber si la cercanía de los estímulos es el borde que tanto he temido”.
Ella, con sus huesos de gacela, era la presa perfecta. Aunque puede que solo fuera su estrategia, no sé. Hay animales que prácticamente se dejan cazar, pero es solo una estrategia para engañar a la fiera. Para fascinarla.
Lincoln, disfrazado de verde olivo, debería reposar dentro del cambolo sacro de Santa Ifigenia. A su vez, bien pudiera ser el comandante confederado Fidel quien se sentara en el mármol magno de Washington, D. C.