Capítulo del libro ‘Historia de la música popular cubana. De las danzas habaneras a la salsa (1829-1976)’, de Antonio Gómez Sotolongo (Hypermedia, 2024).
Capítulo del libro ‘Historia de la música popular cubana. De las danzas habaneras a la salsa (1829-1976)’, de Antonio Gómez Sotolongo (Hypermedia, 2024).
Los derechos culturales incluyen el derecho de toda persona a participar y disfrutar de la vida científica y cultural, así como el de los creadores e investigadores a la protección de la propiedad intelectual sobre su obra.
El decreto amplía esta oportunidad no sólo a los militares, sino también a sus familiares directos, incluidos cónyuges, hijos y padres, ofreciéndoles una vía rápida hacia la ciudadanía.
Películas que se produjeron bajo el control absoluto de Alfredo Guevara… ¿Alfredo qué? Alfredo L. Guevara Valdés… ¿Y quién fue Alfredo L. Guevara Valdés?
Quiero escribir, pero me sale Miami. Lo mío no es la literatura, lo mío es Miami.
La historia demuestra que las concesiones a regímenes como el cubano solo fortalecen su control represivo.
Mi esposa y yo, en una vida que teníamos entonces, una que no es similar a la de Normandy Isles.
El mariscal Antonio José de Sucre fue un hombre muy culto y muy decoroso en palabras. Contrastaba en esto con Bolívar.
Mañana habrá quien, frente al mar, cuente mejor estas cosas. Mañana.
Entonces Dios hizo el Desierto de Sonora:
una enorme máquina de matar.
Y vio que la máquina era buena.
Y colocó en el otro extremo un Jardín metálico, lleno de torres
y frutos luminiscentes de neón.
(El desierto de Sonora: una enorme máquina de matar)
“Hay un problema social por el cual las personas están manifestándose y tomando una decisión que en más de sesenta años no habían tomado. Entonces, se supone que tu Gobierno debe escuchar a las personas y tomar medidas”.
Alpidio Alonso hizo un performance que no pasó a la historia del arte, sino a la historia de la infamia.
“Tuve épocas sin dormir con mi esposo y separada de mis hijos, porque me daba miedo hacerles daño. ¿Y si los mataba con esa corriente? A cada rato sigo sintiendo los fuetazos, pero trato de controlarlos con la pintura, que me calma”.
Nosotros no podemos regresar. Estoy amenazado con prisión y de muerte. Si llego a Cuba me van a estar esperando en la escalerilla del avión y de ahí me van a abrir un proceso legal para encarcelarme por más de treinta años.