No hay eventos a los que acudir: ni tertulias, ni festivales, ni espacios de opinión donde se pueda debatir qué se debería hacer con las estatuas, una vez que el sistema se desplome.
No hay eventos a los que acudir: ni tertulias, ni festivales, ni espacios de opinión donde se pueda debatir qué se debería hacer con las estatuas, una vez que el sistema se desplome.
En la pantalla de mi televisor, la pizarra humana parecía respirar, sincronizada o con desfasajes, mucho mejor que cualquier animación actual.
El futbolista ghanés Raphael Dwamena, de 28 años, falleció trágicamente tras sufrir un colapso durante un partido.
Veo cada detalle, oigo lo que se dijo y se calló, toco en mi mente la mano temblorosa de mi padre que hasta aquel día no sabía que existía.
“Que me perdonen todos los que, de un modo u otro, me conocieron y no pudieron realizarse”.
“Una protesta contra la dictadura autoritaria de un sistema anacrónico y contra el mundo libre y su demagógico discurso de ‘igualdad, libertad, fraternidad’”.
“Una de las cuestiones más interesantes fue que el profesor culminara su disertación afirmando que nuestro país no había sido fruto de un proceso de conquista, sino solamente de la transculturación”.
Desde el momento de su muerte, como un desprendimiento total, categórico y nacional, una frase inundó el ambiente: “Yo soy Fidel”.
… es una ollita de presión: / el que entra duro se ablanda, / el que entra blandito se desbarata…
El absurdo carnavalesco de lo cubano, ese “choteo” expresa una lenta degradación de lo cívico, la reducción gradual de la sociedad a la categoría de “pueblo”, de “masa”.
“Como todo autor, sueño con mis textos traducidos a varios idiomas, publicar, trascender el espacio local. Deseo llegar a la mayor cantidad de lectores posible”.
Ya me había quedado claro que “ser de los Derechos Humanos” representaba ser disidente u opositor/a del Estado cubano.
¿Cuál será la enfermedad del director de cine? La decepción. ¿De qué vive un director de cine? De la ilusión.
“Poco a poco fui encontrando mi propia voz y con ella entendí que mi origen libanés no iba en dirección opuesta al hecho de que era una escritora mexicana”.