Las fresas de mi casa-país llevan años con un sabor amargo. Las temporeras marroquíes que recogen las fresas allá en Huelva, malviven en chabolas y son violadas por los capataces. Los empresarios españoles apenas contratan a europeas del Este para esta labor. No las prefieren rubias. Las prefieren dóciles, pobres, rurales, con hijos a cargo y analfabetas. Las prefieren marroquíes.
Columnistas
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Notas pornográficas de mi aislamiento social
Richard Ford y yo vivimos junto al mar. Pero no somos vecinos. Parado frente a la ventana de su estudio, el mar que Richard Ford ve no es el mismo espejo de agua salada y boronillas de mierda, suspendidas o precipitadas, que veo yo desde mi cuarto. Días de encierro. Días sin lluvia. Días con muchísimo sol.
Fantasías de un nudópata
Memoria del desnudo. Ensayos cubanos sobre visualidad corporal, una compilación de Daniel Céspedes con prólogo de Rafael Acosta de Arriba es un libro que definitivamente rompe el hielo, pero se nos derrite entre las manos. Yo quería venirme de corazón.
Sodomizado por Shrek
La cultura fandom de adoración a Shrek ha suscitado contenido de todo tipo (memes, fanfics, cortos, gifs, cosplay, copypasta) que ha sido difundido en diversas plataformas, fan pages y comunidades online. Todo un arsenal alegórico solventado por la obsesión adictiva al ogro.
La ficción pospandémica
Los autorrecluidos duplican al infinito (exageremos un poco, que nada nos cuesta) la metáfora del príncipe Próspero, aquel personaje de The Masque of the Red Death, de Edgar Allan Poe: el príncipe y sus mil amigos nobles se sepultan en el boato de un formidable castillo-ciudadela donde dejarían pasar los efectos de una plaga entre reuniones y fiestas.
Un lugar para el Iceberg de Luciana Abait
La serie Iceberg, de Luciana Abait, es una declaración de principios y un trazado semiótico con infinitas ramificaciones de sentidos. Al margen de las consideraciones políticas contenidas en estas imágenes, está el hecho de que ellas mismas se convierten, por fuerza, en láminas del yo.
Juan Abreu
“Siempre quisimos irnos del país. Desde que tuvimos conciencia o deseamos un destino creador, supimos que no podíamos quedarnos en Cuba. Yo no recuerdo un momento de mi juventud en que no tuviera como objetivo irme de la isla”.
José Abreu Felippe
“Nos íbamos un lunes, y el viernes llegó la Seguridad del Estado a mi casa, estilo Indiana Jones, y me quitaron el pasaporte. Dijeron: Los demás se pueden ir, pero tú no”.
Luis de la Paz
«En realidad no hay obstáculos sentimentales para describir mi salida de Cuba. Fue un triunfo, un gran alivio, el ansiado sueño que se hacía realidad».
Crónicas de cuarentena (I)
Hace tres semanas, las noticias de la COVID-19 nos hablaban de lejos. Era una desgracia que ocurría en Italia. Madrid contaba ya con casos confirmados, pero parecía alarmismo mediático. Otra treta para no hablar del negocio de las guerras, del cambio climático, las olas migratorias, los campos de refugiados, los desalojos, las mujeres asesinadas…









