Canto XLV,  Ezra Pound

Con usura, ningún hombre sostiene una casa de buena piedra en el reparto Buena Vista.
Cada bloque pulido, bien colocado, mar con alas, ave de sal, su encanto arroba rostros.

Con usura, ningún hombre encuentra cuarto para vivir. El cortador de piedra, alejado de su cantero en Vedado y Litoral. El moledor de tabaco ahuyentado de su taller en Revillagigedo.
La caña no llega al central; las vacas, mal alimentadas, no dan leche.

No mediante usura fue construida la Catedral del Espíritu Santo en La Habana Vieja: primero, ermita humilde, pequeña, erigida por la devoción de negros libres; y el Padre Varela —pilar de la conciencia cubana— dedicó su vida a formar hombres adiestrados en el cultivo de la virtud. 

Con usura, no ve el señor Aldama a sus herederos ni sus concubinas —la pintura de Alonso Cano en el Seminario Conciliar de Vitoria del Museo Diocesano Sacro de Álava: asoma Elvira Zulueta, erguida con el mejor vestido, sus hijos, su corte— escena de poder y linaje. Más que retrato, es la familia: un mundo bien hecho.

No por usura Esteban Salas, director musical de la Catedral de Santiago de Cuba, compuso su Misa de Requiem; ni Manuel Saumell, padre de la contradanza y la habanera, nos dejó arte de cinquillos con La Tedezco.

No por usura pintó José Rufo Defensa del castillo del Morro en La Habana. Luis Vicente de Velasco, comandante, mantuvo la trinchera bajo fuego enemigo durante dos meses, hasta que un plomo le traspasó el pecho. Velasco cayó; su nombre ¡nunca por usura!  

Por usura no se dio en Heredia heroísmo poético pro natura; ni la hazaña moral de Luz y Caballero, sembrando normas de ciencia, conciencia, carácter y virtud; ni Varona hizo del saber provincia por la amplitud y el rigor de su esfuerzo. 

No por usura Felipe Poey divulgó Lucifuga subterránea, adelanto de la ciencia; ni el bibliófilo José Silverio Jorrín incitó el conocimiento del Derecho; ni Enrique Piñeyro retó a Zambrana a organizar la República en ciernes; ni el Conde de Pozos Dulces publicó desde París su manifiesto de reforma para «la Cuba Pequeña», por usura. 

Por usura, Dionisio López Roberts acepta la versión de Vicente Cobas: unos estudiantes de medicina habrían profanado la tumba de Gonzalo Castañón, periodista de La Voz de Cuba. Los Voluntarios le arrebatan el mando. ¡Paredón! Los libros del Cementerio de Colón registran a ocho estudiantes «inhumados de limosna». 


El Pacto del Zanjón se aviene por usura. 

Por usura, Martí no debió morir en Dos Ríos. 

No por usura Quintín Bandera da ejemplo de arrojo en “La batalla de Peralejo”, en tierras occidentales al mando de Maceo, “único jefe que pasó cuantas veces quiso la célebre Trocha de Mariel a Majana”; Weyler la creyó inexpugnable. 

Sin usura, José Miguel Gómez fundó el ejército, la marina, promovió la Ley Artiaga y el Museo Nacional de Bellas Artes. Con usura malversó el presupuesto por lealtades partidistas y desató la siniestra Masacre de 1912.

No por usura, Gerardo Machado, el gobernante más popular de la historia republicana, levantó acueductos, tendió carreteras, remozó el Malecón, majestuoso paseo frente al mar;  cénit: el Capitolio Nacional. Confundió obra con poder y poder con prórroga. En 1927 permaneció por usura.

Amelia Peláez—pintora de “Las hermanas”, santas sin altar encerradas en vitral— no dibujaba por usura. 

Tampoco Juan José Sicre esculpía por usura — sin él no habría la estatua de José Martí en la Plaza Cívica.  

El despilfarro de Menocal de 800 millones y el inciso “K” de Prío Socarrás; Fulgencio Batista, sargento mulato, autodidacta, excluido de la High, impulsor de masas desclasadas durante el trienio 37-40 —su coup d’État, causa primal de subsiguiente desgracia. Tres por usura.

El castrismo temprano saqueó iglesias, detuvo a mujeres: el infame “Pabellón D” del Reclusorio de presas de Guanajay, internó a homosexuales, apaleó a Testigos de Jehová, prohibió cortes de pelo, la música y la religión —a instancias de usura. 

Usura, 1961: el joven médico Julio Antonio Yebra es detenido por contrarrevolucionario. Tortura. ¿No habla? Fidel ordena fusilarlo. Isabel Suárez de Yebra implora; Haydee Santamaría objeta: “Cuando el Partido condena, nadie puede impedirlo”. Le extraen plasma a la fuerza. El 17 de enero lo arrastran al paredón. Descarga, humo gris, cuerpo de pie abatido. 


Por usura, Teresita Saavedra, joven de la Agrupación Católica de Sancti Spíritus, es delatada ante el G2 por su novio. En el calabozo es drogada, violada, luego desamparada en la redonda. No pasarán dos días y el G2 regresará con nueva orden de arresto. Teresita se prende candela. La población acompañará el ataúd hasta el cementerio.

Clodomiro Miranda, excomandante del Ejército Rebelde alza fusil otra vez en Sierra del Rosario. Maldice la traición de Castro. Es capturado. Las piernas, destrozadas a tiros. Se arrastra por el atajo, sangrante, sin auxilio… por usura.

Las leyes 890 y 891 de 1960 del castrismo socialista, incautaron negocios y bienes de decenas de miles de cubanos. La nefasta ofensiva de 1968 expropió la ferretería, la bodega de la cuadra, la fritera de la esquina, el puesto de ostiones, el zapatero, el limpiabotas, el bolitero, el pastelero caja al hombro. Todo por usura.  

El Partido Comunista de Cuba y el plan quinquenal trampean usura.

Pedro Luis Boitel mantiene huelga de hambre desde hace cincuenta y tres días en el Castillo del Príncipe. Esquelético. La Tiñosa al acecho. Delira. Pide agua; se le niega. El amanecer del 24 de mayo de 1972 ya no respira. Su infortunio por usura.

En 2026, un ingreso urgente por neumonía en Calixto García y una vieja muerta en su camastro en El Fanguito, por falta de atención médica, son fruto de usura.

Usura corta la luz en la pocilga del Salaya, acumula basura en El Cuartel. Inunda el bodrio de la abuela enferma en Muralla Villegas: fango, ratas, moscas. 

Galiano, corazón comercial de la capital; San Lázaro ilustre: la estatua de Juan Clemente Zenea, al inicio del Prado; Malecón; la Calzada del Monte y su Mercado Único. Reina de anchos portales y balcones acicalados de rejería y volutas. Todas, destrozadas por usura.

Usura lo aniquila todo. Arden vertederos en Playa, Marianao y Luyanó. En el parque Curita, en Consulado e Industrias, en San Nicolás, en San José y Escobar, la basura desborda las calles: gotea, atrae insectos, exhala humareda y metano, contamina el suelo, infecta los cuerpos.






Diario de la invasión (IX)

Por Orlando Luis Pardo Lazo

Los 250 años de Estados Unidos eran equivalentes a los cero años que los cubanos hemos vivido en democracia.