El índice de infectados con VIH-SIDA ha tenido en Cuba una tendencia al aumento en los últimos años, la cual no parece frenar.
El índice de infectados con VIH-SIDA ha tenido en Cuba una tendencia al aumento en los últimos años, la cual no parece frenar.
A mami, ya anciana, la escuchaba conversando con papi, como si aún estuviera vivo, ocupando la cama de al lado.
Cuando haces animación es como si como si fueras Dios moldeando cuerpos de arcilla, pero sin otorgarles almas. La voz es el alumbramiento. Es cuando te dices: “¡Está vivo, está vivo!”.
No hay paz entre el creador intelectual y su historia.
“Busquemos esos horizontes, sigamos uno de esos caminos, desliguémonos del pasado, para poder marchar sin traba alguna”.
Al Martí triunfante sobre la voluntad nacional de los libros de texto se le opone un Martí vilipendiado y cuestionado que debe demostrar su valía y lavar su honor en el campo de batalla.
A veces, casi siempre, contemplo solitaria esta bahía: algún barco, o ninguno, a la vista.
La huida de Huey P. Newton a Cuba en 1974 bajo el argumento de una falsa película se pone de relieve en “The Big Cigar”, revelando nuevos datos sobre la vida del líder de los Panteras Negras.
“Todas las rejas del Reclusorio Nacional para hombres de Isla de Pinos han sido elaboradas por el niño cubano de ocho años, Américo Herrero Herrera”.
Cuba es una isla hostil para las mujeres, no importa donde una nazca. Como el chicle pegado en la madera, nos metemos en nuestra propia boca y vivimos con el aguante, salivando, soñándonos en tantas vidas que ya no son. Quiero pensar que el espíritu de una mujer nacida en Puriales está entre las mujeres de mi familia, y nos cuida.
Alguien podría decir: he aquí una más de los que quieren hacerse un nombre a costa de nombrar a los que ya se han ganado el suyo. Pero se equivocan. Nosotros no queremos un nombre: los queremos todos y al mismo tiempo. Queremos ver arder el Kempinski como vimos arder Notre Dame. Somos las hijas putas que parió la mujer del carpintero.
Ernesto Fernández es conocido principalmente por el reportaje gráfico de los “épicos” años 60: la fotografía de guerra, género del que es un ícono. Se conoce también su ávida retratística de los años 70. Sin embargo, queda rezagada la primera etapa de su creación: la década de 1950, la revista Carteles y la fotografía de los protagonistas de una Habana desvelada.
Este confinamiento no es tan difícil, el problema está allá afuera: la perplejidad, el pánico generalizado ante un escenario acaso kafkiano, pero real. Para quien nunca ha enfrentado circunstancias similares, se siente como un permanente estado de guerra.