Arnoldo Fernández Verdecia (1971) es un escritor, periodista, docente e historiador cubano, graduado de la maestría en Ciencias Sociales y Pensamiento Martiano por la Universidad de Oriente.
Arnoldo Fernández Verdecia (1971) es un escritor, periodista, docente e historiador cubano, graduado de la maestría en Ciencias Sociales y Pensamiento Martiano por la Universidad de Oriente.
“¡Suelta al niño, vieja comepinga!” “Espera a que llegue la música, amor”. Algunos incluso gritan ‘bravo’. Me da mucho asco la gente en este pueblo.
Un humano joven, viviendo en una comunidad de retirados, entre tanto silencio, arrinconado entre camionetas, una reserva natural, una playa y un guardia, es capaz de cualquier cosa.
La obra artística y la influencia de Luis Manuel Otero Alcántara podrán ser vistos una vez más en las calles de Miami Beach con la reactivación de su emblemática performance “Miss Bienal”. El activista y director de Yucabite, Norges Rodríguez estará a cargo de la performace.
La ministra rumana de Cultura, Raluca Turcan, dijo que el país tenía “el deber moral” y la “obligación” de concienciar a las generaciones futuras para que no se repitieran los errores del pasado.
China y Rusia afirmaron que reforzarán su cooperación estratégica durante el encuentro entre el jefe de la diplomacia moscovita y el presidente Xi Jinping.
La agenda de Sánchez incluye reuniones con los primeros ministros de Noruega, Irlanda, Portugal, Eslovenia y Bélgica centradas en la posición de la UE respecto a la guerra entre Israel y Hamás.
Transcurridos más de seis meses de guerra, Hamás declaró que estaba “estudiando” una nueva propuesta de tregua temporal, presentada durante las conversaciones con mediadores estadounidenses, qataríes y egipcios.
La obra de Allega Pacheco atraviesa varios umbrales de realización y de plenificación de sí misma. El suyo es un enunciado que busca, desea y procura la recuperación de un estado primigenio.
El éxodo del Mariel estaba calientico, todo era nostálgico, todo estaba eclipsado por la fuga inesperada de tanta gente. Era un entorno comprometido a una comparación constante con aquellos que ya no estaban: el mejor que bailaba rock, el más fanático a Deep Purple, la más loca, la más rubia, y así sucesivamente.
Desde mi confesionario en el asiento de atrás, recordé entonces lo que el cardenal había venido a hacer a los Estados Unidos.
De un extraño cruce entre los impulsos racionales y una seducción confesada y palmaria nace esta aproximación a la poética del artista Maikel Domínguez.