“El ‘ennui’, ese tedio o desgaste vital desencadenado por la tiranía de lo mucho, se ha transformado en una sutil, lucrativa e instigadora estrategia mercadotécnica”.
“El ‘ennui’, ese tedio o desgaste vital desencadenado por la tiranía de lo mucho, se ha transformado en una sutil, lucrativa e instigadora estrategia mercadotécnica”.
Fue ‘homeless’ en La Habana y desde su apartamento de Alamar en 1993 pensó el futuro, que no llega ni va a llegar jamás del modo en que refulgía en su cabeza.
Willy Chirino encabezará como Gran Mariscal el Desfile Cubano e Hispanoamericano de Nueva York, coincidiendo con el 20 aniversario de la muerte de Celia Cruz.
En las costas donde se siembra el mangle rojo, / no hay agua dulce. / Cada vez que llega el agua dulce, en una barcaza,/ hay una fiesta.
Un bosque hecho pulpa para que millones de humanos jueguen a ser dioses. Seres que nacen y mueren para ser masa, soporte de signos e ideas. ¿Qué ideas?
“Rawls es quizá el único pensador de los últimos cien años cuyo lugar en el canon del pensamiento político occidental es universalmente aceptado”.
“Es el territorio del zahorí. Hace muchos años yo quise formar parte de ese mundo y me entregaron un péndulo”.
“No estamos aquí para hacer un estudio general de la prostitución intelectual; sino para denunciar la represión”.
El Confidencial: “La buena y la mala suerte siguen contando más en nuestras desgracias que los —a menudo— ilusorios sistemas de prevención”.
Nos enseñaron a ser miserables, y el miedo fue nuestro credo. Miedo a pensar diferente, a decir “hasta aquí”, a trazar una raya, tomar aliento y gritar: ¡Esto es una pinga!, y que se apartaran de ti, apestado, apátrida, contrarrevolucionario, antisocialista.
Cuando el gobierno de un país no actúa a cabalidad ni a la altura de las expectativas, los símbolos patrios devienen expresión última de nuestra inconformidad, nuestras angustias y nuestras esperanzas. El único modo efectivo de hacer oír nuestro reclamo.
Luis Manuel Otero Alcántara: Han reprimido a un nivel tan alto, tan excesivo, que resulta traumático.
Luis Manuel Otero (Luisma) no quiere tomar el lugar de la autoridad, ni siquiera negociar lo que ese lugar sea, sino que anda tomando el dolor propio y ajeno, y amándolo: la más alta forma de intervención.