La desinformación forma parte de lo que se denomina el “manual autoritario”, es decir, las tácticas autoritarias utilizadas para controlar al público.
La desinformación forma parte de lo que se denomina el “manual autoritario”, es decir, las tácticas autoritarias utilizadas para controlar al público.
Cuando haces animación es como si como si fueras Dios moldeando cuerpos de arcilla, pero sin otorgarles almas. La voz es el alumbramiento. Es cuando te dices: “¡Está vivo, está vivo!”.
Con la misma prontitud con que el escultor italiano Enzo Gallo Chiapardi modeló el busto dedicado a Fidel Castro, tuvo que desparecerlo de la faz de la tierra.
“Me sentí como si estuviera hablando con León Trotsky en los años previos a la Revolución rusa”.
Mis amores de los setenta / están cumpliendo sesenta. / Algunos apagaditos como florcitas sin agua / —la sal charchaleando en la herida— / quijotes unos buscando molinos / amargados por el exilio muchos / amañados otros con los sandinistas.
Adiós, Centurión. Mártir de la ajenidad. No dejaste ni quince minutos de fama en YouTube.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
De esas “miradas evocadoras” sobre La Habana, retomo la más inquietante y profética, la del gran poeta José Lezama Lima.
Hay una anáfora terrible en que el fumigador me quiera fumigar con un líquido tóxico y yo no me deje poner una multa. Este país es una anáfora que se repite ad infinitum en cada casa. En cada escuela, en cada cuadra un Comité, en cada barrio Revolución. Los uniformes, los emergentes, los pioneritos, la lucha de todo el pueblo.
¿Cómo se las arregla la gente en Cuba para dignificar un cuerpo que va depauperándose? ¿Cómo disponemos cómodamente el mundo para la enfermedad, el envejecimiento y la extinción? ¿Hubiera sido capaz de filmar a mi abuelo mientras se deterioraba?
La entrevista que sigue acontece en el éter de la cuarta dimensión. El corresponsal de Hypermedia Magazine viaja al año 1935, al Hotel Inglaterra en La Habana. Entrevistamos al compositor y director de la Orquesta Filarmónica de Cuba, el señor Amadeo Roldán.
Si te dicen que te quiero, eso no lo dije yo. La evidencia de tal afirmación es precisamente este libro, Lenguaje sucio (narraciones críticas sobre el arte cubano), en el que trabajé durante tres intensos meses como un auténtico lunático o un porno-voyeur de los textos y las escrituras de los otros.