“No pierdo la calma. Encontraré una de las nueve puertas. Luego, la estación. Luego, cuando llegue a Orte, el próximo tren. Y cuando ya esté en Assisi, la basílica”.
“No pierdo la calma. Encontraré una de las nueve puertas. Luego, la estación. Luego, cuando llegue a Orte, el próximo tren. Y cuando ya esté en Assisi, la basílica”.
Las butacas vacías eran las tumbas para los caídos en una guerra donde no se escuchó el sonido de las balas.
Cuando mataron a Martí, una fotico mía de niña apareció en el bolsillo de su chaqueta, ensangrentada.
“Me sentí como si estuviera hablando con León Trotsky en los años previos a la Revolución rusa”.
Mis amores de los setenta / están cumpliendo sesenta. / Algunos apagaditos como florcitas sin agua / —la sal charchaleando en la herida— / quijotes unos buscando molinos / amargados por el exilio muchos / amañados otros con los sandinistas.
Adiós, Centurión. Mártir de la ajenidad. No dejaste ni quince minutos de fama en YouTube.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
De esas “miradas evocadoras” sobre La Habana, retomo la más inquietante y profética, la del gran poeta José Lezama Lima.
Reuters: “Las elecciones podrían dar paso al primer gobierno de extrema derecha del país desde la Segunda Guerra Mundial”.
Del libro Lenguaje sucio. Narraciones críticas sobre el arte cubano, de Andrés Isaac Santana (ed.).
Desde la academia europea, el debate sobre el totalitarismo es un asunto taken for granted. El rechazo a procederes “de derecha” legitima un pendular hacia la utopía y la mistificación del sistema “de izquierda”, aderezado por esa “singularidad” tropical de lo revolucionario de la que Cuba es paradigma.
Jorge Molina y Eduardo del Llano son dos ejemplares del homo novum cubanensis, que a estas alturas ha devenido homúnculo forjado y regurgitado por la alquimia revolucionaria (authentic since 1959).
El ejercicio de memoria propuesto por la artista chilena exhibe el olvidar como lo político del recordar, perdiendo protagonismo el Gran Relato histórico para dar paso al proceso. Mariana Riquelme Pérez busca la oportunidad, en la utilización del grosor del plumón, de pasar la historia a modo anecdótico.