“¡Esto es demasiado…! ¡No hay quien aguante tanta tortura!”, grita alguien. “¡Aquí en esta casa no se come hoy!”.
“¡Esto es demasiado…! ¡No hay quien aguante tanta tortura!”, grita alguien. “¡Aquí en esta casa no se come hoy!”.
Muchos cubanos desconocen que en 1870 casi nos volvemos parte del imperio alemán que Bismarck cocinaba en Europa.
Le encantaba disfrutar de la lozanía de mi carne, blanca, firme, inundar su boca de esos olores que emanan de un sexo joven.
Reuters: “Hoy el país se enfrenta a un intento de golpe de Estado. Hoy el país se enfrenta una vez más a intereses para que la democracia en Bolivia se vea truncada”, dijo el presidente Luis Arce.
Cuatro personajes que expresan con fuerza ʻalgoʼ de la identidad nacional: Cecilia Valdés, Fotuto, Elpidio Valdés y Pánfilo.
“¿Podemos referirnos a un sexo “dado” o a un género “dado” sin preguntarnos primero cómo se da el sexo y/o el género, a través de qué medios?”.
WSJ: “La pregunta es si ahora o después. La estrategia aboga por hacerlo ahora, aunque políticamente podría ser mejor más adelante”.
WLRN: “El Departamento de Estado reconoció a la exiliada cubana de Miami María Werlau, que se enfrenta al programa de exportación de médicos y mano de obra de Cuba, entre quienes luchan contra el tráfico de seres humanos”.
¿Cómo iba a convertirse en un buen personal de servicio, alguien a quien le habían inculcado que servir a otro ser humano era denigrante?
El 11 de mayo, tras la cancelación del desfile LGBTI+ más famoso de Cuba, impulsado por Mariela Castro Espín, el activismo independiente realizó su propia marcha, que terminó disuelta por la policía antes de llegar a su destino.
Los críticos hablan de Joseph Beuys como un gran artista de la ‘performance’, un renovador de la escultura, una personalidad pintoresca, pero en modo alguno pueden tragarse su óptica, su manera de ver y vivir la realidad. Los gozadores no lo entendían y siguen sin entenderlo.
Ni Gonzalo de Quesada ni los editores posteriores pudieron rescatar «El Dorador de Rembrandt», un artículo que José Martí quiso legar a la posteridad.
En ese país perverso que ha desaparecido por el genocidio cultural que significó la Revolución Cubana, la frase carlos-alberto-montaner podía significar tanto el estigma público (es decir, la histeria estatal) como varios años de cárcel.