“Ana no solo quería mojarse, ella soñaba con sus Converse All Star”.
Jo Farb Hernández, directora emérita de SPACES y de la Natalie and James Thompson Art Gallery de la Universidad Estatal de San José (California), es una académica estadounidense reconocida internacionalmente en el campo de los “espacios singulares”.
Venezuela intensifica la disputa con Guyana, siguiendo las tácticas de Putin en Ucrania, con el claro propósito de buscar la anexión del Esequibo.
“Puede que no nos dirijamos hacia un colapso general, sino hacia una época tan horriblemente estable como los imperios esclavistas de la antigüedad”.
No estoy incitando al pueblo hastiado de tanta miseria a armarse. Aunque, pensándolo bien, ¿y si cada cubano se construyera una…?
La locura es un territorio al que han sido desterrados millones de seres divergentes del constructo cultural conocido como “normalidad”.
Ya mi país-hogar, tal como lo recordaba, se esfumó. También emigré, aunque mi cuerpo permanezca.
No hay peor astilla que la del mismo garrote. Y después se preguntan por qué las campanas han doblado por Trump.
Así quería verlos, tranquilitos. Dándose la mano y todo. Ayer, Joe Biden y Donald Trump. Hoy, Donald Biden y Joe Trump.
«Es la novela de un poeta”. Esta expresión suele utilizarse para desdeñar la mayoría de los textos narrativos escritos por autores que hasta ese momento se habían dedicado exclusivamente a la poesía lírica.
Hay gente jodiendo en todas partes. Gente invisible y gente con determinada visibilidad, jodiendo. El verdadero virus es ese: gente jodiendo gente. La peor mutación es esa: gente jodiendo gente.
El guanchismo es una forma de crítica social cubana que vive entre dos aguas: por una parte hace una crítica epidérmica del totalitarismo, sin llegar a su raíz; por otra, su propuesta reside en el mantenimiento de ese sistema.
“No es sencillo encontrar todos los contenidos del Paquete en línea. No es solamente tener Internet y ya. El Paquete descarga de diferentes sitios, se nutre de múltiples personas que tienen diversos conocimientos y usan cuentas ‘premium’”.
A diferencia de la de Kosuth, la de Bernie Sanders o la de Lam, las sillas de Tabío se rompen.