Una nueva idea gana terreno en la Rusia de Putin: provocar el auge económico y social de las periferias. Este sueño ya tiene nombre: Siberización.
Una nueva idea gana terreno en la Rusia de Putin: provocar el auge económico y social de las periferias. Este sueño ya tiene nombre: Siberización.
Nicaragua se convierte en una ruta popular para los senegaleses que pretenden llegar a Estados Unidos. Las agencias vendieron más de 1.200 billetes en el último trimestre de 2023.
“Monta Obdulio Morales ‘Milagro de Ochún’ en el teatro Martí y le digo: ‘No, Obdulio, eso no me gusta’, y ya tú ves, que ahí fue donde se escuchó por primera vez ’Yo soy Juana Bacallao’”.
Si hay un proceso interesante en las artes visuales en Cuba, es la evolución de la representación plástica de la figura y presencia social del negro.
El ODC advierte sobre las complejas dinámicas que surgen cuando un ‘influencer’ global se adentra en un contexto autoritario.
La Isla de los Palestinos en el Golfo de América: Gaza convertida en balneario y Cuba en un condado de Florida.
Es agosto y el sol del mediodía seca la sabana con una luz blanca. El último vagón del tren se aleja por las vías.
La música de nuestro himno no tiene tambores batá, ni décimas guajiras, ni claves afrocubanas. Es una marcha europea. Blanca. Neoclásica.
Si me dieran a escoger entre haber sido un vástago de Rockefeller o la piedrita en el zapato que fue Ida Tarbell, ya se imaginan qué preferiría.
¿Qué mejor destino para Roberto Fernández Retamar, que ver convertido a su personaje de Calibán en representación de la turba que agrede a las mujeres de Cuba y a los estudiantes de Venezuela?
Después de varias décadas contemplando el operar de la Revolución —del cuerpo institucional en que se ha concretado como forma de gobierno—, es posible especular que la Muestra Joven llegó a su fin, tocó fondo, it´s over…
“La historia es como el alquitrán impregnado, pero dentro, en algún lugar del pecho y duele mucho”.
En el 93 tenía 11 años. En ese tiempo mi mamá era el sostén de la casa. No le he agradecido lo suficiente a esa mujer divorciada, profesora de matemáticas con un salario de trescientos pesos que fue mi madre en los 90.
Estos son los momentos maravillosos que después desaparecen, sin dejar ni trazas, en esa matemática maléfica que llamamos todavía, por inercia ideológica, ‘nuestra memoria nacional’.