Como si lo representado no perteneciera a la realidad externa, sino a una zona intermedia: sueños, recuerdos, arquetipos, órganos del inconsciente.
Como si lo representado no perteneciera a la realidad externa, sino a una zona intermedia: sueños, recuerdos, arquetipos, órganos del inconsciente.
‘Hypermedia Magazine’ reproduce en exclusiva el capítulo 1 de la novela ‘El silencio en sus ojos’, gracias a la autorización de su autor Armando Lucas Correa y la editorial Vintage Español.
Venezuela expulsa al personal de derechos humanos de la ONU y suspende las operaciones del Alto Comisionado, alegando parcialidad e injerencia.
‘Narcisos’ es una de esas escasas piezas literarias que operan simultáneamente en varias alturas del pensamiento y la emoción.
Ted A. Henken es profesor de Sociología y Estudios Latinoamericanos en Baruch College.
Comparto con los lectores lo esencial de lo que dije ante tu cuerpo, Varguitas querido.
Una imagen nunca ha sido una fuente honrada para expresar la felicidad.
Para Diango Hernández, pintar un rostro significa proyectar sobre el papel o el lienzo la esencia de un modelo, su doble fluídico, antes que su apariencia.
¿‘Solamente el dolor, ese gusano que roe…’?, digo para mí, queriendo nunca olvidar.
A propósito de En un rincón del alma, (Jorge Dalton, 2016), documental sobre el escritor Eliseo Alberto.
“El próximo sábado 28 de mayo, a las once de la mañana y en la Feria del Libro de Madrid, el escritor Alberto Muller presentará sus libros ‘¿Por qué Fidel abandonó al Che?’ y ‘¡Pobre Cuba!’. Dos libros que, estoy convencido, deberían estar en el librero hogareño de todos los cubanos”.
Hablar, en Cuba, de la carne, es viajar a tres regiones conexas y aposentarse en ellas simultáneamente: la carne sexualizada, la carne trucidada (asesinatos, feminicidios en su inmensa mayoría) y la carne comestible, que deviene cada vez más un manjar incorpóreo.
En el contexto del arte cubano, el ensayo pictórico de Reynier resulta una escritura con carácter, con una cierta frontalidad que, a ratos, hiere y provoca.
Hay una atracción fatal en cada fotografía de Evelyn Sosa. Un efecto de adrenalina en el hecho de mirarlas. El tono de la embriaguez mezclado con luces negras o violetas que son siempre citadinas.