¿Qué rescato ahora de esa prehistoria? Unos cuantos libros, como siempre.
¿Qué rescato ahora de esa prehistoria? Unos cuantos libros, como siempre.
Las tropas israelíes entran en el hospital Al Shifa, de Gaza, en medio del asedio, causando preocupación por los pacientes atrapados y la escalada de la crisis humanitaria.
Me levantó la saya y metió la mano por un costado del blúmer, directo a la vagina.
No pudo ser mejor. Él era mi Humbert Humbert. Y yo, su Lolita. Treinta y tres años contra catorce.
Es la Uneac, la organización que acompaña proyectos que coartan la libertad creativa, la que atropella a mujeres intelectuales; la que ideologiza y politiza el consumo culturaly educativo de las niñas y los niños cubanos.
No hay eventos a los que acudir: ni tertulias, ni festivales, ni espacios de opinión donde se pueda debatir qué se debería hacer con las estatuas, una vez que el sistema se desplome.
La atención a la migración cubana es una deuda de solidaridad que la región aún no ha saldado.
En menos de cinco minutos cargábamos con una mano, como si se tratara de libros ligeros, una caja mediana de cartón con las cenizas de mi primo René.
Tras el primer lustro del renombramiento del teatro habanero y los 85 del fusilamiento de Federico García Lorca.
“Sí se puede hablar de un uso real de las criptomonedas en Cuba. Más que todo tiene que ver con transferencias internacionales, recibir remesas, compras en el exterior, comercio interior personalizado, etc”.
¿De verdad cree alguien que la literatura centrada en los viajes por el interior del placer está destinada al fracaso, al agujero de la mala calidad y lo trivial, a los anaqueles que guardan lo más notable de lo suplerfluo?
“Yo creo que me gradué de cubano ya después de algunos años de exilio”.