Pedro Enrique Rodríguez Uz (La Habana, 1985) es periodista y fotógrafo. Fundador de ‘Play-Off Magazine’, el principal medio deportivo independiente de Cuba.
Pedro Enrique Rodríguez Uz (La Habana, 1985) es periodista y fotógrafo. Fundador de ‘Play-Off Magazine’, el principal medio deportivo independiente de Cuba.
El escritor Boris Akunin envió este cuestionario a presos políticos de toda Rusia. Compartimos las respuestas de Alexei Navalny.
“La literatura tiene un efecto más fuerte que cualquier otra forma de arte. Al fin y al cabo, funciona a través de tu propia imaginación. ¿Qué puede ser más fuerte que eso?”.
La audacia de Navalny para enfrentarse a la corrupción del Kremlin quedó personificada con la publicación de “El palacio de Putin. La historia del mayor soborno del mundo”.
El legado inconcluso del conflicto que moldeó la política actual.
“Ahora lo que me falta es un país. Me falta un país con cuatro gatos, una madre y un mar. Eso es lo que estoy buscando”.
Esta dimensión teológico-política ha permitido al régimen sostenerse incluso en medio del deterioro material, la crisis económica y la pérdida de legitimidad.
Darte cuenta de que el mayor cuentista cubano de los últimos 60 años es tu amigo de toda la vida.
“Por menos de lo que cuesta un solo caza F-35, la NED apoya más de 1900 proyectos en más de 90 países”.
La mayoría de los cubanos jurarían, sin necesidad de hacer cálculos, que están muchísimo más cerca de 1959 que de 2059.
El mundo de García Vega no sería el mundo de García Vega sin sus diarios.
Sin su dicción edípica, negativa, monstruosa, que gira siempre alrededor de un ajuste de cuentas y que por amarga e irónica, o mejor, por la mezcla que logra de ambas, deja irritados la mayoría de las veces a muchos, con deseos de bofetada.
Es el caso del volumen que acaba de editar Amargord en España: El cristal que se desdobla.
“Si uno quiere hacer un sistema de escritura que no es presentar un cuento, ni una novela, ni estar en una lista de mejores escritores, ni ganar un premio, tiene que hacer un monasterio, ser un monje; esa palabra suena cursi. Esto es lo que hago y más nada”.
No se me ocurrió otra cosa, invadido por el estupor y la idea de la consagración a lo luminoso, que pedirle a Enzzo que posara para mí mientras yo, despertando al pintor que ya había sido, pintaba su cuerpo con símbolos egipcíacos, escribía fragmentos de mi libro en su piel.
“Una botella que flota como una isla, un mensaje que necesita ser leído o escuchado y una mano poderosa que evita, maniobrando a su antojo, que este mensaje llegue a algún destinatario. La ecuación aquí está clara, ¿verdad?”.
“Con un trabajo minucioso desde la intervención y la fotografía, Rigoberto Díaz ha comenzado recientemente a operar unidades de inteligencia artificial”.