Elio Rodríguez (1966) es un artista visual cubano radicado en Elche, España. Su práctica artística abarca una amplia gama de medios.
Elio Rodríguez (1966) es un artista visual cubano radicado en Elche, España. Su práctica artística abarca una amplia gama de medios.
Trump eclipsa a DeSantis en la cumbre del Partido Republicano de Florida, recabando apoyos y revelando respaldos clave de cara a 2024.
Cinco jugadoras cubanas de hockey desertaron tras perder en los Juegos Panamericanos, sumándose a los 58 deportistas que se han marchado en 2023.
“Censurar una revista da al traste con las ventajas que una actitud dialogante y abierta representa para la creación artística de cualquier país”.
A Lorena Gutiérrez le apasiona la anécdota que ha sido repetida hasta la saturación en la lírica oficial.
Me vuelvo a ver adolescente subiendo los 160 peldaños de metal de la antorcha, asomándome luego a unas ventanillas sucias por las que se veía una Nueva York “super cool” y hedionda.
La exposición de Abela en la Galería Zak fue uno de los episodios que sirvieron para la elaboración de la noción de arte cubano moderno.
“Nadie sabe de dónde brotaba la magia de esta muchacha, cuyo rostro de enigmática mirada irradiaba el misterio de la poesía”.
Era un lugar,/ un miedo/ vulgar y colectivo /tejido por las sombras,/por demiurgos / que hicieron una fiesta /y lanzaron al fuego nuestros libros.
“Deja a esa mujer”, dije. “Es ciega y comprende el amor de una forma tan ancestral que se aproxima a lo siniestro”, murmuró.
El éxito de las imágenes de Orestes González está asociado, indefectiblemente, a las dudas sobre el futuro de un país que vive de la muerte de las utopías y sobre el escombro de todos los sueños y emancipaciones.
Lo importante de este mes es el Decrépito-Ley 35 y el miedo que tengo, cojones. Lezama Lima y Virgilio Piñera juntos no le llegan a la chancleta al Decrépito 35.
“Las películas son aromas que persisten vaga o intensamente, hasta desvanecerse. En vez de memorizarlas, busco hablar de su recuerdo, de lo que no pude tocar en ellas, de cómo me conquistaron y eludieron”.
En medio de un panorama tan baldío como el que vivimos, a la sombra de una pandemia y un contexto que proyecta un porvenir titilante, de incertidumbres, Adonis Ferro incita a recordarnos como perdedores.