Pero su expansión global, la resistencia que pueda encontrar o la posibilidad de que inspire una contrarrevolución ya no dependen de él.
Pero su expansión global, la resistencia que pueda encontrar o la posibilidad de que inspire una contrarrevolución ya no dependen de él.
A pesar de la fuerte promoción y las subvenciones, las ventas de VE se estancan, persisten los problemas de recarga y los Estados cuestionan la sostenibilidad de los incentivos financieros.
Ser escritor en Cuba, hoy, es ―¡cómo no!― un tremendo ejercicio de terquedad. De orinar contra el viento. De dar cabezazos contra el muro.
Con esos estereotipos se fabrica la ‘identidad nacional’, como una máscara o una camisa de fuerza.
‘Tardes de soledad’ es más drag que La Plexy. ¿Qué digo? Es más drag que la Puppi Poison.
Podríamos estar al borde de una nueva era en la lucha contra el VIH.
El presidente de EE.UU. y sus seguidores están entrando en un territorio nuevo y peligroso.
¿Qué están buscando, pues, los médicos? ¿Sospechan que la leucemia de monsieur Cortázar no es exactamente una leucemia sino esa nueva enfermedad que ataca al organismo con una crueldad desconocida?
Esa chica sería yo en los sesenta, una piedra rasposa y contestataria. Lástima que nací en el lugar equivocado.
Bordeando el ojo del huracán, allí donde la calma es súbita solo si se entra en el ojo mismo, transcurre la vida de Pedro Juan, el personaje de ficción de la saga creada por Pedro Juan Gutiérrez.
‘Gramputin’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en ‘Hypermedia Magazine’.
Nada más proimperialista que esta posición cubana, que vuelve a Ucrania un país sin derecho a dictar su presente y futuro de manera independiente, sin más opción que someterse a los designios imperiales de su poderosa vecina Rusia.
“En todas las esquinas decían que Díaz-Canel y la Revolución ya no servían, que era una mentira, que hacía mucho tiempo que la Revolución tenía que haber acabado, que nos tenían sumergidos en la pobreza, que nos estaban matando. Y hablaban sin miedo”.
“Pasaban camiones llenos con cubanos gritando: ‘Esbirros, váyanse para Estados Unidos, traidores, nosotros no los queremos aquí…’”.