
1
La ternura importante es espiritual y el hambre importante también.
En todo hay dientes, los órganos dentados son los que mejor trituran. Después digieren. Sin dientes se tritura igual.
Ok, pero la ternura siempre es importante.
No, la ternura es la forma, el molde, y eso a veces no importa tanto.
Qué va, eso importa más que nada.
No, mejor regresa por donde viniste si es que sabes de dónde viniste.
Ok, pero son conejos.
No, son gusanos o excrementos, o gusanos con forma de conejos y excrementos con forma de conejos.
Qué va, son conejos con dientes afilados.
No, gusamentos y excrenejos.
Me pregunto si en ese mundo mágico, autofágico, digestivo, están las tres mujeres que salvaron a Orula.
Entre los violetas fuertes, los amarillos relámpago y las rodillas elefantiásicas.
¡Piernas tullidas!
Asomadas y curiosas entre los enormes glandes, con sus senos africanos y sus nombres africanos.
Iború, Iboya e Iboshishé.
Qué va, son conejos.
No, conejeres en bikini. Conejeres con tacones de correa que vienen de un lugar muy poco razonable.
¿Vienen caminando?
Vienen volando y descomponiéndose.
Vienen de la conciencia.
Vienen de la descomposición.
2
Espíritus o monstruos de lo profundo de Orestes encerrados en lo profundo.
Orestes Hernández en lo profundo.
¿Quién es Orestes Hernández?
Nadie sabe, se fue a la guerra y necesita tener cuidado.
Ten cuidado, ten cuidado, le dicen al oído cada vez que se incorpora.
Cuando entras, te secuestran.
Los excrenejos son secuestradores.
Y cuando entras a lo profundo te secuestran con una cadena o con una soga.
Y cuando ya estás secuestrado, te sientan en un columpio hecho de cadenas o de varillas tiesas de hierro.
O de dos sogas con una tabla.
Y te ves en un espejo que pusieron frente al columpio.
Te ves en movimiento.
¿Qué es lo profundo?
Es el lugar de los columpios, de los espejos y de la falta de lógica, pero a la falta de lógica no se llega fácilmente.
Al lograr suprimir la lógica se abre una puerta y ya puedes volver a lo real, poner los pies en la tierra, como se dice, o ponerlos en polvorosa.
Pero nunca olvidarás lo que has mirado.
Claro, por la ternura.
No, porque te falta un pedazo que se quedó en el espejo.
Querrás decir en lo profundo, entonces regreso a buscarlo.
No, era un pedazo que te sobraba, hay que dejarlo así.
Qué va, regreso a buscarlo.
No, te lo arrancaron con unos dientes en forma de pata de cabra.
3
Lo que yo veo es la guerra.
Veo formas de relacionarse en guerra perenne.
¿Deshumanizadas?
Animales o cosas mordiéndose y acariciándose, abrazándose y descuartizándose perennemente.
Bueno, así es la vida.
No, la crítica lo sitúa en la imaginación.
Bueno, así es la crítica, entonces.
No, así es la guerra ilusoria de lo profundo.
¿De lo profundo de Orestes Hernández?
Nadie sabe, se fue a la guerra y necesita tener cuidado.
¿Hay muertos?
¿Me lo dices o me lo preguntas?
Todo está lleno de vida.
No, todo está lleno de muerte o de espíritus de la muerte.
Pero la muerte no tiene color.
No, la falta de color no tiene color.
Qué va, la vida es colorida, alegre y voluminosa.
Depende. Las almas y los espíritus son coloridos, alegres y voluminosos.
Qué va, la vida está llena de seres imaginarios que toman el sol y cantan y ríen.
Depende. Los monstruos y los espíritus toman el sol y cantan y ríen.
Ah, de eso se trata.
No, se trata de un método y de dejarse ir.
¿Columpiándose?
Frente a un espejo.
La idea del espejo es un lugar común.
No, la lógica es un lugar común.
© Imágenes de interior y portada: Evelyn Sosa.

Los intelectuales de la Guerra Fría
- I. El liberalismo contra sí mismo
- II. Judith Shklar: Contra la Ilustración
- III. Isaiah Berlin: El Romanticismo y la plenitud de la vida
- IV Karl Popper: Los terrores de la historia y el progreso
- V Gertrude Himmelfarb: Cristianismo judío
- VI Hannah Arendt: La libertad blanca
Por Samuel Moyn











