“Me siento en un parque. Soy como el personaje de la película de Wim Wenders, el japonés limpiador de baños”.
“Me siento en un parque. Soy como el personaje de la película de Wim Wenders, el japonés limpiador de baños”.
Brasil, bajo la presidencia de Lula, se dispone a restablecer los
“Los únicos agentes de influencia en Cuba son dos de nuestros grandes adversarios: Rusia y China. Si vas a intentar influir de alguna manera en Cuba, tienes que estar allí”.
El sexo se cuenta entre los territorios realmente autonómicos desde donde se le presenta batalla al totalitarismo.
“Logró hacernos ver que su miedo era coraje. Y tal vez eso sea en verdad el coraje, la forma más humana de esconder el miedo”.
Política y ciudadanía estadounidense entre la comunidad homosexual cubana en el exilio, 1978-1994.
“El ODC alerta sobre las nefastas consecuencias de este nuevo ‘rebranding’ del Gobierno cubano de la mano del turismo cultural”.
WSJ: “Edmundo González es una anomalía en la áspera política del país, pero se enfrenta a un sistema electoral amañado”.
Víctor Betancourt ha estudiado la lingüística, la filosofía y la liturgia yoruba como pocos. Es considerado un transgresor porque, entre otras cosas, desarrolló un proyecto con mujeres a las que consagró como Iyá Oní Ifá y les enseñó muchos de los secretos del sistema de adivinación de los babalawos, hasta entonces reservado a los hombres.
En La Habana sobreviven los actos de repudio y se asiste a una resurrección de los poderes de la muerte civil. No hay desintegración en el polvo de las tumbas, ni huesos desperdigados, ni trozos de piel pegados a los ataúdes. Las formas de la muerte son ahora muchas, demasiadas, y el lenguaje apenas alcanza.
¿Cómo pretende la política cultura estatal definir los límites del arte que se produce en Cuba? La figura del Inspector Cultural significa volver a instaurar al policía de la cultura que flageló a Cuba durante décadas.
La representación de la mujer constituye una constante en el trabajo de Sandra Vásquez de la Horra (Viña del Mar, 1967). Pareciera ser representada a partir de la presión moral que se genera entre lo que podríamos llamar la mujer “honorable” y la “infame”: las mujeres aparecen como brujas, prostitutas, monjas, madres o diosas.