The New York Times: “No se puede esperar que los votantes ignoren lo que fue evidente: Biden no es el hombre que era hace cuatro años”.
The New York Times: “No se puede esperar que los votantes ignoren lo que fue evidente: Biden no es el hombre que era hace cuatro años”.
El principal opositor del Kremlin, Alexey Navalny, es condenado a 19 años en un juicio tachado de “montaje político”, aumentando tensiones en el escenario político ruso.
La degradación colectiva del inglés ha sido nuestro logro más impresionante; le hemos fracturado la columna con nuestra ignorancia y nuestro acento, con la jerga, el ‘slang’, el turismo y la multitarea.
The New York Times: “Los demócratas tienen la obligación política de elegir al candidato con más probabilidades de ganar. Esto se convierte en una obligación moral”.
Nunca supe por qué me buscó. Quizás por el miedo o la soledad en que vivía. Tal vez porque parecía un cura con mi calva. O un tipo asexual, por haber perdido cuatro dientes.
Foreign Policy: “Los dos candidatos se enfrentaron sobre la guerra de Rusia en Ucrania, la guerra entre Israel y Hamás, la inmigración y la imagen global de Estados Unidos”.
Vanity Fair: “¿Cómo? ¿El Donald Trump que incitó una insurrección porque no pudo admitir que perdió la última elección?”.
Washington Post: “El presidente tropezó repetidamente, y el expresidente hizo afirmaciones falsas repetidamente”.
WSJ: “Una actuación titubeante en el debate desata la confusión en el partido sobre el candidato para 2024”.
Meses después de la primera crónica publicada por Jorge Ferrer, la epidemia no parece remitir. Nos queda entonces asomarnos a la lectura de Días de coronavirus (Editorial Hypermedia, 2020), y asumir la piel del escritor que nos conduce, con prosa afilada, por los bordes desfigurados de esta metástasis a la que asistimos.
Da repulsión ver un comportamiento colonial en un país que se autodenomina libre. Me parece denigrantemala gestión del gobierno cubano haya hecho que nuestro destino como nación dependa de las elecciones presidenciales de otro país. Me alegra que este proceso electoral termine.
“Todo mi trabajo está relacionado con Cuba. Toda mi vida también. Pero no regresaré nunca. La Cuba de hoy sigue igual o peor que cuando me fui. Para colmo, no me gustan la mayoría de los cubanos de ahora: los encuentro vulgares, alardosos, incultos e hipócritas, interesados y manipuladores”.
La Historia de Cuba que nos toca aprender en la Isla tiende a ser solemne, calamitosa y eufemística; con enormes lagunas y zonas neblinosas. Los estudios complementarios, impulsados por la curiosidad personal, suelen ser atacados y satanizados. En este sentido, la Historia del Arte Cubano no es una excepción.