“Ciento setenta y dos años parecen ser mucho tiempo para mantener vivo el recuerdo de una persona”.
“Ciento setenta y dos años parecen ser mucho tiempo para mantener vivo el recuerdo de una persona”.
Israel se ofrece a evacuar a los menores del hospital al-Shifa, de Gaza, en medio de la crisis de combustible y la escalada del conflicto.
Los “estadounidenses accidentales” presentan una demanda solicitando la devolución de su dinero tras renunciar a sus ciudadanías.
Sólo dos detalles han impedido que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel sea un invitado de honor en el Congreso estadounidense.
Deberíamos dejar a los basureros que nos gobiernen: peor que la actual dirigencia del país no lo van a hacer.
Esperar que a partir del 20 de enero las aguas vuelvan a su nivel y la retórica de perros ladrándose patio de por medio vuelva a ser lo corriente.
Me digas lo que me digas, baile contra quien baile, yo siempre voy a subir la apuesta y a trastocar la lógica del juego, maldita sea.
Una movida hueca, que sólo refuerza el trágico ciclo de las relaciones EUA-Cuba.
Capítulo del libro ‘Historia de la música popular cubana. De las danzas habaneras a la salsa (1829-1976)’, de Antonio Gómez Sotolongo (Hypermedia, 2024).
“Un bodrio jacobino”, eso es lo que representa poner a la patria en una encrucijada entre la vida y la muerte, entre lo que nace y aquello que será decapitado sin derecho a la palabra. Añadiré solo una imagen al concepto: guillotina, tijera a la francesa puesta al servicio de la comuna; himno estrepitoso, altisonante, delirante, bizarro, soso…
Seibabo es uno de esos campos que a nadie le importan. Caseríos alrededor de una bodega, arrabales, otro caserío alrededor de una escuela primaria. Nada pueden significar cuatro casas para la economía de un país, como nada significa Cuba para la economía mundial, para la geografía mundial o, por ejemplo, para la industria militar mundial.
Es reveladora la idea de la posverdad que circula en las redes, esa construcción hecha a golpes de me gusta y otros acuerdos de opinología. Es reveladora la sensación de devastación, de lectura unívoca, de homogeneización. Es reveladora la sensación de que se siguen repitiendo los mismos axiomas, errores y lugares comunes.
Lo que sucede con Quiero hacer una película es que no puedo contarla. Identifico el lenguaje con el que ha sido narrada como mi propio lenguaje; reconozco en las escenas cada una de mis palabras en cada uno de los libros que escribí en La Habana y que sigo escribiendo fuera de La Habana. Me llamo Yimit Ramírez y estoy enamorada.