“Dos nuevas cartas del escritor a su hermana Eloísa Lezama Lima, desconocidas hasta el momento, cuyos originales se encuentran en la Biblioteca de la Universidad de Miami”.
“Dos nuevas cartas del escritor a su hermana Eloísa Lezama Lima, desconocidas hasta el momento, cuyos originales se encuentran en la Biblioteca de la Universidad de Miami”.
Esteban Antonio de Varona se hizo fotógrafo en Cuba, según su propia versión del asunto, acuciado por su interés en fotografiar la ciudad de Trinidad.
Aparentemente, nadie muere de sepsis; pero los datos dicen todo lo contrario.
Minima Geste, de 33 años, se ha convertido en el último punto álgido de la guerra cultural en torno a los Juegos, tras las disputas sobre la música de la ceremonia de apertura y el póster oficial de las Olimpiadas.
Solicitantes de asilo navegan por la inmigración de Estados Unidos, desafiando ideas erróneas sobre el estatus y los derechos en la frontera.
Irán estrecha sus lazos con Latinoamérica y
‘Yusimí, la película’, filme cubano producido completamente independiente, ya se encuentra camino de su estreno, luego de cinco años de producción.
La trayectoria activista de De Los Santos cobró impulso tras su primera visita a Cuba en 2006, un viaje que marcó el inicio de su alineación con las ideas socialistas.
Una ciudad donde sus habitantes se dan el lujo de soñar, porque no cuesta nada, y los más soñadores ya tienen la huida programada.
He leído mucho en esta cuarentena, intentando ubicar mi lugar en el mundo más cerca de lo improbable, de lo terrario, de la ficción y del feminismo; al mismo tiempo que, inevitablemente, siento rabia ante el autoritarismo de mi país, dirigido por hombres que se llaman a sí mismos intransigentes como si eso fuera loable.
Néstor Díaz de Villegas dice que “el racismo es parte estructural de América”. A lo cual, Alfredo Triff contesta en forma de pregunta: “¿De qué estructura habla, legislativa, política, social?”. Me tomo la libertad de responder yo a la pregunta: de todas, Triff, de todas. El racismo es parte de la estructura de cada una de esas ramas del poder.
Quiero estar tranquilito y dejarme de rabia. Estoy que le entro a gritos a cualquier vieja en medio de una cola y en el primer tumulto que se forma aprovecho para gritarle cuatro cosas a la policía, que no la soporto. A veces voy por la calle como Joker por la pequeña Gotham del PlayStation, disparándole a todo lo que se mueva.
En ese entonces los papás de Raquel no se decían mucho, pero yo tampoco entendía que había algo debajo de ese silencio. Tenía dieciocho años, había regresado de mi experiencia formativa, y me costó darme cuenta, durante mis primeros días como esposo de Raquel, de que el silencio entre sus padres era el mismo silencio que envolvía a toda la comunidad.