The New York Times: “Los votantes descontentos con el rumbo del país lo convirtieron en un vehículo de su rabia”.
The New York Times: “Los votantes descontentos con el rumbo del país lo convirtieron en un vehículo de su rabia”.
A José Lezama Lima le quedó, de por vida, un tremendo terror a los elevadores.
Juzgar a Heberto Padilla en aquel contexto resultaba relativamente fácil para muchos en Cuba y fuera de la Isla.
Su reino era su casa y su trono un cómodo sillón desde donde enfrentó la vejez, la ceguera y lo peor.
El sometimiento siempre se afirma en tres cosas intercambiables y manipulables: el miedo, la división y la ignorancia.
Cualquier cosa puede ser una novela, y el efecto de la novela es el mismo que el de la intensa luz: herir.
Los derechos culturales y socioeconómicos parten de un principio de obligación estatal del que se desentiende la institucionalidad en Cuba.
“Caminé a lo largo de los blancos salones sobrecogido por cuanto se alzaba ante mí, pero ya mi cabeza se había estremecido tras ver, no más entrar, el enorme óleo sobre tela ‘The Ascension Of The Liminal Theater’”.
Comienza la quinta edición del Festival de Cine INSTAR, fechada del 28 de octubre al 3 de noviembre de este año 2024.
Mis materiales son poco manejables o poco contenibles de alguna manera, como la arena en sí misma; me interesa la experiencia y el proceso. Muchas obras terminan siendo efímeras o se rompen, porque las rompo o se deshacen, o caen, o son como videoperformance: un resquicio de una experiencia y no algo tan objetual.
De muchas cosas se puede hablar con los funcionarios castristas. De muchas, menos de una, solo una: de la dictadura, precisamente. Porque la dictadura no habla de la dictadura. Y menos en torno a una mesa de “diálogo”. En una fascinante pirueta intelectual: la dictadura es el único tema tabú de la dictadura.
La emergencia del campo cultural político soviético.
Hace exactamente 55 años, el 5 de diciembre de 1965 se produjo, a los pies de la estatua de Pushkin en la plaza homónima de Moscú, la primera manifestación pública autónoma en la Unión Soviética postestalinista. La esfera cultural se convertía en el último refugio y primera trinchera para la oposición al régimen.
Para esto organizan arengas y mítines patrióticos de manera “espontánea”, con días y a veces meses de antelación, o inventan una Constitución, un código-ley o un país que no cumple las expectativas de nadie, ya que el fin último del terror-todo es que el otro acepte el temor propio como parte del miedo general.