Esquire: “Es obvio ahora. Deberíamos haberlo sabido desde el principio”.
Esquire: “Es obvio ahora. Deberíamos haberlo sabido desde el principio”.
Tú los duermes en público, Fidel, del malecón para afuera. Que, del malecón para adentro, yo te los meto en cintura, Fidel.
El plan de Biden de ampliar el muro fronterizo en el sur de Texas se enfrenta a una dura reacción local que reaviva debates de décadas sobre inmigración, derechos sobre la tierra y cuestiones medioambientales.
The Economist: “El daño a la economía de EE. UU., a sus instituciones y al mundo sería enorme”.
Entre la reacción en cadena ante la muerte del cantante y ‘La capital del sol’ se podría armar un retrato robot del alma cubana.
Su reino era su casa y su trono un cómodo sillón desde donde enfrentó la vejez, la ceguera y lo peor.
El sometimiento siempre se afirma en tres cosas intercambiables y manipulables: el miedo, la división y la ignorancia.
Cualquier cosa puede ser una novela, y el efecto de la novela es el mismo que el de la intensa luz: herir.
Los derechos culturales y socioeconómicos parten de un principio de obligación estatal del que se desentiende la institucionalidad en Cuba.
El adoctrinamiento que se ha orquestado en la mente de varias generaciones aún sigue rindiendo sus frutos para la dictadura. Tenemos una nación con una total deformación del entendimiento sobre los límites del respeto y de los derechos civiles.
Los firmantes de esta carta rechazamos las posturas antidemocráticas que el gobierno cubano ha desplegado como respuesta a lo que consideramos reclamos justos de la sociedad civil, y urgimos a las autoridades a entablar un diálogo nacional, sin discriminación de actores ni posturas, y sin represalias.
Adrián Caetano tiene un club de fans en La Habana. La idea que tenemos es que es un tipo duro, como el prota de Un oso rojo. Hay quien dice que ni siquiera nos va a responder este cuestionario. En fin, que es un lujo y un honor hablar con este hombre que me ha inspirado en mi carrera. Un maestro de la narración.
Treinta años después, la historia se repite. Ahora con una juventud más empoderada, más exigente, más visible gracias a Internet, y con un Rojas cada vez más cansado. Esperamos que el gobierno cubano respete las vidas de estos jóvenes y atienda a sus demandas. De lo contrario, estoy seguro de que no serán los últimos que reclamen sus derechos.