Duannis se encuentra de nuevo en una celda de castigo, golpeado e incomunicado, por gritar “¡Patria y Vida!”, y “¡Libertad para todos los presos políticos!”.
Duannis se encuentra de nuevo en una celda de castigo, golpeado e incomunicado, por gritar “¡Patria y Vida!”, y “¡Libertad para todos los presos políticos!”.
Sus composiciones eran tan populares que llegaron a molestar a algunos jerarcas de la cultura de aquel período.
El destacado beisbolista cubano Pedro Pablo Revilla no regresó a Cuba tras concluir su temporada con los Dragones de Chunichi en Japón.
Cuando revisamos sus obras, nos encontramos con texturas que parecen tejidos textiles que nos llaman a la representación de la inteligencia y su actividad funcional.
“El lector y yo compartimos una fugaz experiencia en un mundo efímero, acelerado y lamentablemente violento”.
Un cacique local traspasa sin dificultad las normativas urbanísticas, y los imponentes muros del eclecticismo santiaguero ceden ante la desidia de los organismos tenientes.
Josué G. Gómez compone un discurso fragmentario a partir de las lógicas asociativas del pensamiento y la poesía.
¿Qué rescato ahora de esa prehistoria? Unos cuantos libros, como siempre.
Through sobbing tears she said “Es que, mija, tú eres la reina.” She wiped some of the tears away and said it again: You are the queen.
Hoy mi exnovio vive en Fort Lauderdale. Mi exnovio no sabe que Rudolph se ha muerto. Hablamos por WhatsApp de esto y de lo otro, pero nunca hemos hablado de Rudolph. Mi exnovio se está enterando, ahora mismo, que Rudolph está muerto. Igual que tú.
Durante la pesadilla de las curas, dejo de pensar en Kamala Harris y en Lizzo. Esta columna no sigue el patrón inalterable de un resultado electoral. Es una historia giratoria. Recupero la “normalidad” en tres escenarios “anormales”, silencios en los que se yuxtaponen el presente esquizo y la interrogación por el futuro.
Desconocer es no dialogar, no entender, no mirarse ni verse en el otro, no ceder aunque no se tenga la razón. Como polvo en el viento, de Leonardo Padura, es una dolorosa molienda que no acaba cuando llegas al punto final. Porque tocará cerrar el libro y salir a la calle o conectarte a las redes sociales. Otra vez. Para constatarlo.
Meses después de la primera crónica publicada por Jorge Ferrer, la epidemia no parece remitir. Nos queda entonces asomarnos a la lectura de Días de coronavirus (Editorial Hypermedia, 2020), y asumir la piel del escritor que nos conduce, con prosa afilada, por los bordes desfigurados de esta metástasis a la que asistimos.