Entramos al túnel, como si una bestia mayor que el camello nos engullese.
Y así vamos más desunidos, más esclavos del ego, más especuladores, más indolentes, más sombras y menos luces.
Un ataque con drones sacude el centro de Moscú y los escombros caen sobre el Centro de Exposiciones de la ciudad. Rusia culpa a Ucrania. No hay víctimas.
Me preguntan qué puedo aconsejar a los jóvenes que quieren ser escritores. Siempre doy la misma respuesta: si pueden dedicar su vida a otra cosa es mejor que se olviden de la escritura.
Nadie, ni siquiera Bukele, sabe cómo acabará el experimento de El Salvador.
Entrevista de TIME con el presidente Nayib Bukele.
El yo de cualquier artista sólo resulta interesante cuando nos propone una relación incómoda con la realidad.
Carrión ha vuelto al origen de la novela como discurso caníbal, con hambre de formas nuevas.
‘Simón’ es un homenaje a los estudiantes que alzaron sus voces contra la tiranía, y que hoy continúan arriesgando sus vidas en las calles de Caracas.
Hernán Rodríguez ama lo que hace. Le va la vida en su pintura. “Desde que tengo uso de razón”, me dice, “siempre estaba dibujando y pintando. Desde el 2006 vivo en Estados Unidos y por supuesto el paisaje que me rodea también es parte de mis pinturas. Lo único que me anima en esta vida es pintar”.
Luis Gómez es uno de los artistas cubanos más destacados. Su obra se halla en la intersección de las corrientes más importantes del arte contemporáneo. “Mi obra tiene que ver con mi opinión sobre el cómo de lo que sucede en el entorno artístico, o sea, sobre su política y sus gaps, que pueden ser de muchos tipos, desde estéticos hasta éticos” .
Ha muerto el Yolo y la noticia es un puñetazo en el mentón. Una muerte más. Un amigo menos. El Yolo y yo sostuvimos varias conversaciones en esa Habana extrarradio que recibía los olores del gran vertedero cercano a la Cujae. Hablamos de literatura y de guiones, y de la infantería del amor.
De máquina respiradora a máquina respiradora, una muerte lenta. Nadie sabe por qué se muere el hijo que soy. Que nadie diga nada. Los médicos chocan entre ellos a la hora de decir cuál es el estado del paciente. Lo saben, pero no lo dicen. Tocan mi cabeza, pero no confiesan. De muertes a muertes, lo que aprendí no se lo digo a nadie.