“Que me perdonen todos los que, de un modo u otro, me conocieron y no pudieron realizarse”.
“Que me perdonen todos los que, de un modo u otro, me conocieron y no pudieron realizarse”.
La periodista Elise Swain protagoniza un viaje a los secretos de la tristemente célebre base militar.
Aquí pertenezco, a pesar de la época espantosa que estamos pasando, pero eso no es Cuba.
Suena un poco turbio, y hasta recreativo, pero son experimentos controlados. Nada de qué preocuparse.
La policía aprovechaba la ausencia de Reinaldo Arenas para desaparecerme asesinado de alguna forma.
Votar contra Trump es la decisión honorable de cualquiera que se defina como conservador.
El ODC muestra su profunda preocupación por la aproximación con Rusia a través de la cosmetización de la cultura.
Elio Rodríguez (1966) es un artista visual cubano radicado en Elche, España. Su práctica artística abarca una amplia gama de medios.
“Nunca le dije esto a nadie antes, pero se siente bien decirlo”.
A esta columna le atañe todo lo relacionado con Internet. Nos sentimos con el compromiso de comentar el fenómeno Mujercitos Magazine, aquí y ahora, cuando apenas germina y comienza a perturbar a algunos. Antes de que sea demasiado tarde y (por su presumible naturaleza efímera) desaparezca.
Tomas Esson: The GOAT es el título de la exposición abierta ahora en el Institute of Comtemporary Art (ICA), en Miami. La muestra, que como planta trepadora se propaga ocupando tres salas contiguas de la planta baja del recinto, es la primera revisión personal de la obra de Tomás Esson en un museo.
Pensé en mi hermana que vive en Miami, comiéndose un cable, pero que no tenía que estar ni un minuto en la sala de Cardiología. Pensé en las 40 horas que se me venían encima. Pensé en Vale todo, aquella novela brasileña, y en mis ganas de vivir de un dinero que no fuera mío. Pensé en las últimas fotos de Yomil & El Dany juntos.
Yves Bonnefoy llamó al XIX el siglo de Baudelaire, ya que él fue el primero en liberar a las palabras “de la obligación de solo tener que significar”. En un Occidente que proclamaba muertes por doquier, sobre todo la de Dios, Baudelaire fue un adelantado que percibió “el verdadero lugar de su combate”.