Su cuerpo, y los cuerpos de los suyos, cierran el mapa. No queda un rincón legítimo para el castrismo en el país.
Su cuerpo, y los cuerpos de los suyos, cierran el mapa. No queda un rincón legítimo para el castrismo en el país.
Cuando el contenido suplanta al periodismo y distorsiona la política.
¿Somos en una misma cama, y en nuestros sueños, narradores con una misma jerarquía, dos cabezas que desde un mismo espacio narran un devenir tan similar?
El régimen comunista está más aislado que nunca y las reservas de combustible se están agotando. Los diplomáticos temen brotes de enfermedades y la extensión del hambre.
Cuatro jóvenes desafían a la dictadura desde dentro con Fuera de la Caja Cuba: arte, denuncia y libertad plena frente a la represión.
Mierda de los humildes, por los humildes y para los humildes. Eso es lo que nos han dado.
Su paleta descansa sobre la ‘dialéctica del duelo’, esa relación con lo mórbido y los cuerpos en disenso, con la idea de finitud y de despedida.
Vidas arrancadas por el odio y la maldad del castrismo. Sus familias sufren el dolor de la ausencia y aún esperan porque se haga justicia.
“Al menos hizo todo su concierto en español”, dicen para consolarse.
Gritar en la cara de Joe García. Gritar en el tweetline de @realdonaldtrump, el verdugo de Radio y TV Martí.
Fidel me firmó un papel. Cuando me muera, seré enterrado en ese pedacito de tierra que está detrás de los fogones, allí donde ahora están los puercos.
El poeta se confiesa hostil a las epopeyas memoriosas. Casi no se autoanaliza, ni le interesa apelar al encanto de otra época, más dichosa que los difíciles años en que escribe y publica estas páginas.
El ODC denuncia la indebida intervención de lenguaje, hábitos y costumbres en la nación cubana, en busca de la unificación autoritaria del espacio público.
El anhelo de construir un país demasiado idílico para los tiempos que se viven en Cuba.
“Nuestra falta de amor a la patria nos ha llevado a pactos de silencio, a no denunciar nuestra hambre, nuestra escasez de lo más básico”.
The New York Times: “Puede utilizar su verdadero superpoder: será una implacable fiscal del clarísimo caso político contra Donald John Trump”.
Biden anuncia más de 500 nuevas sanciones contra Rusia, dirigidas a su economía, industria de defensa y entidades de apoyo.
Estados Unidos y los países árabes intensifican las conversaciones para lograr un alto el fuego en Gaza y liberar a los rehenes.
No. El espectáculo de Cuba en la web no es Andy Vázquez, José Martí o Luis Manuel Otero. Ni héroes ni artistas hombres. No.
“No habrá que emplear la fuerza, ni habrá que andar con fusiles por la calle, ni metiéndole miedo a nadie”.
El capitalismo cubano adolece de las contradicciones del Estado cubano: asume la necesidad de romper con un sistema-mundo injusto, pero pide ingresar a ese mismo infierno abandonado.
Es ahí donde confluyen curiosos, asiduos, deseosos, guapos, conocedores, inexpertos, pingueros, despechados, faltos de dinero. Todos en busca de lo mismo: sexo, contacto.
“Con la imposición de la censura de género y el ascenso de los sicarios de la corrección política, la autoedición se convertirá, si ya no lo es, en la única manera en que ciertos libros, digamos irrespetuosos u ofensivos para el pensamiento grupal, domesticado, consigan llegar al público”.
“Pregúntale sobre las demandas por acoso sexual de los estudiantes de Yale”, me dice un amigo cubano-americano con la suficiente cantidad de información palaciega como para no aburrir jamás, “si no te devuelve el correo, es culpa mía”.
Una entrevista con Roberto González Echevarría
Su obra es una de las más importantes de la literatura cubana contemporánea. Escritor, editor, traductor y crítico, Edmundo Desnoes nos deja en sus novelas el singular testimonio de una época marcada por grandes cambios sociales.
Durante años, tuve muchísimo miedo de mencionar la carta. Los amigos íntimos de Mendieta me habían contado muchas historias aterradoras sobre el Sr. Andre. Nunca lo había conocido, pero sabía que era un famoso artista anglosajón, que también podía ser un asesino.
‘Tutifruti: una maravilla simbólica y un palacete, un timbre natural de futuro y un desborde artístico de excelencia.
Ana: verla así, cubana en sangre, hija de Los Angeles, California, deslumbrando al espejo del mundo con un gesto, con una lágrima, me hizo pensar en esa niña que siempre he llevado dentro.