AFP: “‘No estamos aquí para cerrarlas… pero sí para reorganizarlas’, dijo el miércoles el primer ministro, Manuel Marrero”.
AFP: “‘No estamos aquí para cerrarlas… pero sí para reorganizarlas’, dijo el miércoles el primer ministro, Manuel Marrero”.
Regímenes dictatoriales como el de Cuba han perfeccionado la habilidad de comercializar una imagen idealizada que disimula la violación de los derechos humanos, la pobreza y la opresión.
En un desaliñado encuentro en Nueva York, Amaury Pérez se cruza con su pasado y se enfrenta al éxito de dos excompañeros de secundaria.
“Estas son las reacciones después de que Donald Trump recibiera un disparo en la oreja durante un mitin de campaña en Pensilvania el sábado”.
“Un espectador del mitin murió y dos resultaron heridos de gravedad en un ataque calificado de “enfermo” por el presidente Joe Biden. El autor de los disparos ha muerto”.
CJR: “‘Ahora tendremos que ir a buscarte personalmente, y sabemos exactamente dónde encontrarte’. El mensaje iba acompañado de una foto y un vídeo”.
La desinformación forma parte de lo que se denomina el “manual autoritario”, es decir, las tácticas autoritarias utilizadas para controlar al público.
“No pierdo la calma. Encontraré una de las nueve puertas. Luego, la estación. Luego, cuando llegue a Orte, el próximo tren. Y cuando ya esté en Assisi, la basílica”.
“Unidad, Justicia y Arte”, en Miami el 14 de julio de 2024, destaca el papel del arte en la defensa de la libertad y los derechos humanos en Cuba, Venezuela y Nicaragua.
En 1978, mientras Enrique Lihn flaneaba por Manhattan, Manuel Puig también daba vueltas por la isla neoyorquina, quejándose de la insularidad que significaba ser autor latinoamericano en tierra anglo. Por esos mismos años Reinaldo Arenas llegaría a Nueva York y moriría ahí mismo, culpa del sida. Y fue en Manhattan donde Néstor Sánchez se convirtió en un vagabundo que escribía con la mano izquierda.
Bajo el pretendido manto de igualdad que esconde el eufemismo de nación multicultural, el discurso hegemónico destierra toda posibilidad de discusión en torno a la desigualdad racial, condenando un área sensible de la sociedad cubana al ostracismo y la invisibilidad. Es justo aquí donde se ubica el protagonista de la obra de Juan Roberto Diago.
Déjame decirte que entendí lo que era parecerme a Capablanca. Esa serenidad y ese porte y esa profundidad analizando la perfecta. Creo que los cubanos debiéramos estudiar tu vida y tus estrategias desde chiquitos. Entenderíamos más. Si solo aprendiéramos a simplificar en el tablero…
Alguna sospecha tiene uno, cuando vive mucho tiempo en La Habana, que la ciudad, supongo que como la mayoría de las ciudades, se levantó sobre la pobreza lo mismo que sobre la riqueza. Pero la pobreza, que es como una mujer fea, es difícil que no deje su huella en siete u ocho generaciones siguientes.