La sensación de que todos los que están encima del escenario, en algún momento, se irán de Cuba.
La sensación de que todos los que están encima del escenario, en algún momento, se irán de Cuba.
El sometimiento siempre se afirma en tres cosas intercambiables y manipulables: el miedo, la división y la ignorancia.
Cualquier cosa puede ser una novela, y el efecto de la novela es el mismo que el de la intensa luz: herir.
Mirta Ojito se atreve a narrar desde un lugar más profundo: el del corazón humano herido por la historia.
Todo se siente ríspido, demasiado agresivo. ¿Adónde se fue el candor del cubano? ¿Adónde se fue todo lo que alguna vez tuvimos?
El influencer derechista transmitió la visión MAGA a toda una generación joven.
Un equilibrio calculado entre la crítica oblicua y la conformidad práctica, entre la denuncia ficcional y el silencio público.
Douglas Pérez concibe el arte como el contradictor perfecto de todas las verdades, de todos los dogmas.
“voy a morir / de una enfermedad tonta / callando / con oscuras frases de afecto”
Los medios internacionales transmitían desde el Ministerio Kde la isla-símbolo. Y fue como esparcir el excremento del Capitolio Nacional por todo el universo.
El 10 de marzo de 2017, hace un año y pocos días, recibí un e-mail de Batista hijo. Era el sexagésimo quinto aniversario del golpe de Estado de Batista padre.
Gaza se enfrenta a una grave crisis humanitaria tras el alto el fuego, con 2 millones de personas luchando entre ruinas, escasez y desplazamientos a pesar de la afluencia de ayuda.
Gustavo Rodríguez, “Garrincha” (La Habana, Cuba, 1962) es periodista gráfico, caricaturista y artista visual. Vive exiliado en Miami.
La superestrella puertorriqueña Bad Bunny muestra su influencia en un exclusivo recorrido por su imperio en la música, la moda y los deportes.
Justina Orozco Jirón se ve obligada a exiliarse tras ser coaccionada a pedir disculpas al presidente Ortega y renunciar a sus derechos.
China amenaza la industria de los vehículos eléctricos y los fabricantes de automóviles se ven obligados a reducir costes para salvar la crisis.
El pueblo es un sustantivo mayúsculo al que se le agregan adjetivos altamente politizados como “antimperialista”, “revolucionario”, así como “trabajador”, “enérgico y viril”, y más tarde “fidelista y martiano”.
Empecé a preocuparme. Puse un post en mi muro de Facebook. “¿Alguien sabe si le ha pasado algo a Carlos Urdanivia? Íbamos a rentarle unas armas para ‘Corazón azul’, pero no supimos más de él”.