Las Casas de Cultura, de la incidencia social al menoscabo estatal

La historia de las Casas de Cultura en Cuba puede verse como un reflejo de la política cultural del país y los desafíos que enfrenta en la actualidad. Nacidas de una visión de democratización del acceso al arte y para el fomento del talento local, estas instituciones han sido pilares fundamentales en la formación de generaciones de artistas y en la preservación de las tradiciones cubanas. Sin embargo, el paso del tiempo y las vicisitudes económicas han dejado huellas visibles en su infraestructura y funcionamiento.

En 1978, con la Resolución no. 8, se creó el Sistema de Casas de Cultura, técnica y metodológicamente subordinado al Ministerio de Cultura mediante la Dirección de Orientación y Extensión Cultural y la Dirección de Artistas Aficionados. Su objetivo primordial era llevar la actividad cultural a todos los rincones del país, rompiendo con la exclusividad que podía haber caracterizado épocas anteriores. La nacionalización de las instituciones culturales sentó las bases para una política de acceso universal.

Debido a su estrecho vínculo con el Movimiento de Artistas Aficionados y sus Festivales, en 1991 se creó el Centro Nacional para el Trabajo Cultural en la Comunidad. En 1994, evolucionaría a Centro Nacional de Cultura Comunitaria hasta llegar a su actual denominación de Consejo Nacional de Casas de Cultura (CNCC), cuyas funciones incluyen:

  • Dirigir la política del Sistema de Casas de Cultura y el cumplimiento de los principios para el desarrollo del trabajo comunitario.
  • Implementar y evaluar la asesoría técnica-metodológica del Sistema de Casas de Cultura para desarrollar los procesos de apreciación, creación, promoción artístico- literaria y fortalecer el Movimiento de Artistas Aficionados; robustecer los valores identitarios desde su atención integral en las comunidades; superar y capacitar el capital humano, enfatizando en la formación de instructores de arte; además de cuidar los procesos de la programación cultural.
  • Atender a la Brigada de Instructores de Arte José Martí.


Sello del Consejo Nacional de Casas de Cultura. Fuente: página oficial de Facebook del CNCC (2026).


Por su parte, el Programa de Casas de Cultura fue concebido como espacios descentralizados, ubicados en municipios y comunidades, que servirían como centros de enseñanza artística, difusión cultural y creación colectiva. Su misión multifacética incluía:

  • Ofrecer talleres y clases gratuitas en diversas disciplinas como música, danza, teatro, artes plásticas, literatura y artes manuales con el objetivo de descubrir y nutrir talentos desde edades tempranas, proporcionando una base sólida para aquellos que deseen dedicarse profesionalmente al arte. De tal modo, se logró que personas de todos los estratos sociales tuvieran acceso a la formación y práctica artística. Niños, jóvenes y adultos de zonas rurales y urbanas pudieron desarrollar sus habilidades.
  • Servir como guardianes de las tradiciones locales, fomentando la investigación, la enseñanza y la práctica de expresiones culturales autóctonas. Al enfocarse en las tradiciones locales y las expresiones folclóricas, han desempeñado un papel crucial en la salvaguarda de la identidad cultural cubana, manteniendo vivas manifestaciones artísticas que de otra manera pudieran haber desaparecido, con festivales de música campesina, concursos de décima, muestras de danzas folclóricas y exposiciones de artesanía tradicional.
  • Actuar como catalizadores de la vida social y cultural de las comunidades, organizando eventos, festivales, exposiciones, presentaciones y actividades recreativas que involucren a la población en general. Con este tipo de actividades no solo se ha fortalecido el tejido social de las comunidades, sino que también se ha creado un sentido de pertenencia y orgullo cultural.
  • Brindar un lugar donde los artistas aficionados y profesionales puedan desarrollar sus proyectos, ensayar y exhibir su obra. De esta manera, han creado un entorno propicio para la experimentación y la innovación artística. Los talleres y la interacción entre creadores han estimulado la producción de nuevas obras y la exploración de diferentes lenguajes artísticos.

A estos objetivos tributan los principales eventos del Sistema de Casas de Cultura. Entre algunos de los más importantes, se pueden nombrar: 

  • El Festival de Teatro Olga Alonso, en Fomento (Sancti Spíritus), creado a inicios de la década de 1980. Sus funciones están dirigidas a un público que abarca tanto las edades infanto-juveniles como adultas, y se otorgan veintidós premios en diversas categorías en competición.


Grupo teatral Parabajitos, en la Casa de Cultura de Fomento, durante el Festival de Teatro Olga Alonso.
Fuente: Escambray (2023).


  • La Feria Nacional de Arte Popular, con una frecuencia bianual, comenzó a celebrarse en 1978, en Ciego de Ávila. Dedicada a promulgar los valores patrimoniales, acoge un coloquio sobre patrimonio cultural inmaterial. Asimismo, expone y comercializa diferentes vertientes de la artesanía popular tradicional. 
  • La Fiesta de la Danza, en Villa Clara, tuvo su primera edición en 1980. Este evento promueve diferentes expresiones y géneros danzarios, en especial los folclóricos. Además de las galas artísticas, se desarrollan talleres teórico-prácticos y se otorga el Gran Premio “Güije”.
  • La Jornada Cucalambeana, en Las Tunas, vio la luz por primera vez en 1970. En honor al poeta cubano Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, rinde tributo a la décima, manifestación que fue declarada en 2017 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Contempla desde debates teóricos hasta espacios interactivos, sin olvidar los Concursos “Cucalambé” (décima) y “Justo Vega” (pie forzado).


El Concurso “Justo Vega” durante la Jornada Cucalambeana. Fuente: Cubahora (2017).


  • El Blanca Becerra, en Bejucal (Mayabeque), comenzó a funcionar en 2007. Durante su desarrollo, se llevan a cabo tanto presentaciones como talleres teatrales, además de otras actividades teóricas y culturales.
  • El Festival Afidanza, inaugurado en Trinidad (Sancti Spíritus), en 2015, nació para celebrar el Día Internacional de la Danza desde el Movimiento de Artistas Aficionados por la Danza. Este evento concentra talleres, conferencias y clases magistrales; además de la Beca Sara Lamerán para el “Proyecto de creación danzaria” y “Proyectos socioculturales con acciones danzarias”.


Estudiantes, aficionados e Instructores de Danza de la Brigada José Martí durante el Festival Afidanza.
Fuente: Escambray (2022).


En 2020, el Sistema de Casas de Cultura estaba compuesto por 13 Centros Provinciales y 349 Casas de Cultura (175 municipales y 174 comunales). Sin embargo, a lo largo de sus más de cuatro décadas, ha enfrentado diversos problemas asociados a la crisis por la que atraviesa el país. 

Una de las dificultades más graves, persistente desde los años 90, es la disminución de su plantilla. Por ejemplo, 2018 atestiguó la baja de 1 007 trabajadores, entre instructores de arte y especialistas; déficit que aún no ha logrado superarse. Al cierre del pasado año, en provincias como Villa Clara, quedaban 130 plazas por cubrir. Un análisis conjunto del Consejo Nacional de Casas de Cultura y el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello explica semejante índice de deserción debido a los bajos salarios, las malas condiciones de trabajo, insuficiencia de recursos y desmotivación profesional.

Los instructores y demás trabajadores de las Casas de Cultura perciben salarios bajos e insuficientes para cubrir sus necesidades. A veces, en el mejor de los casos, suelen conseguir un pluriempleo para mejorar su situación económica; pero esto sucede mayormente en La Habana, pues la disponibilidad de trabajos en el resto de las provincias suele ser muy baja. Esto redunda en instructores, programadores culturales y metodólogos cansados, hasta el punto de que los diversos talleres y proyectos ven afectada su calidad.

A las dificultades para retener al personal calificado, se añade el hecho de que muchos jóvenes, formados en los talleres en las Casas de Cultura, emigran del país o se integran en circuitos culturales con mejores propuestas económicas. Por tanto, la falta de renovación generacional y la dificultad para atraer a nuevos profesionales debido a las insuficientes y precarias condiciones laborales contribuyen a mantener un alto porcentaje de trabajadores pasados de la edad de retiro, lo que incide en la introducción de nuevas metodologías y enfoques culturales. De hecho, en algunos casos, los programas de estudio y las metodologías pedagógicas para los talleres no se han actualizado al ritmo de las tendencias artísticas contemporáneas, por lo que las nuevas generaciones se sienten menos atraídos hacia lo que pudieran aprender actualmente en las Casas de Cultura.

Un informe de 2020 del propio Ministerio de Cultura diagnosticó que realmente enfrentan debilidades como el éxodo de instructores, el deterioro del estado físico constructivo de los inmuebles, programas que no reflejan la actualidad sociocultural del territorio, mal funcionamiento de los Consejos Técnico-Asesores y, por consiguiente, retroceso en el gusto estético y la formación de un público con capacidad crítica. Problemas estos agravados, en su mayoría, por el cierre de las Casas de Cultura durante la pandemia de covid-19, que incluso llevó a la cancelación de la Feria Nacional de Arte Popular en Ciego de Ávila.



Captura de pantalla de la Nota Informativa del Ministerio de Cultura ordenando el cierre de las Casas de Cultura, entre otras instituciones, debido a la pandemia de covid-19. Fuente: página oficial de Facebook del Mincult.


El deterioro de la infraestructura arquitectónica es otro de los males que ha resultado en el cierre de varias Casas de Cultura. En 2024, por ejemplo, había 73 inmuebles calificados de mal a lo largo de todo el país; de los cuales, 9 estaban clausurados. Entre las provincias afectadas por este motivo se encontraban La Habana, Mayabeque, Matanzas, Cienfuegos, Ciego de Ávila y Las Tunas. A inicios de 2026, se sumaba el cierre de otras 2 en las localidades de Encrucijada y Camajuaní, en Villa Clara. Muchas de estas presentan problemas estructurales graves, como filtraciones en los techos, paredes descascaradas y agrietadas, mobiliario obsoleto y baños en mal estado. La falta de inversión sostenida en mantenimiento ha llevado a que muchos edificios se encuentren en condiciones deplorables, afectando no solo la estética, sino también la seguridad y el confort tanto para los alumnos y trabajadores como para el público que participa en las instalaciones.

En La Habana, uno de los ejemplos más evidentes del mal estado arquitectónico de estos centros es la Casa de Cultura Roberto Faz, en el municipio Regla. Esta construcción, que data del siglo XIX, acogió inicialmente la Sociedad Recreo Obrero y más tarde el Casino Español, hasta que en 1978 fue incorporada, tras algunas remodelaciones, al Sistema Nacional de Casas de Cultura.

En las siguientes fotos, se observa no solo el estado de deterioro constructivo, con paredes y techos descorchados y despintados; sino también la situación de abandono que indican el esqueleto en el piso de lo que una vez fue un piano de cola, la maleza seca, la lámpara caída, la rotura en las puertas de madera y la visible suciedad.







Casa de la Cultura Roberto Faz, en el municipio capitalino de Regla. Fuente: OnCuba (2021).


Otro municipio habanero que no ha corrido con mucha suerte en cuanto a sus Casas de Cultura ha sido Cojímar. El primer inmueble designado para este fin fue un caserón colonial, ubicado en la Calle Real, que cerró sus puertas durante el Período Especial. La crisis económica en ese momento llevó, eventualmente, a un abandono total del edificio, que terminó convertido en ruinas.

Luego de casi tres décadas, se decidió convertir la antigua Casa Moré en la nueva Casa de Cultura de Cojímar. Construida en los años 30, después del triunfo de la Revolución acogió un conservatorio de músicos de la Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), una escuela primaria y una secundaria básica, con períodos intermitentes de abandono. Si bien no presenta un estado ruinoso como su homóloga de Regla, sí se observan signos de destrucción y abandono bastante avanzados: ventanas faltantes, grietas y humedad en las paredes, ausencia de marcos y puertas, deficiencias en la cubierta, entre otros aspectos. 



Antigua Casa Moré, actualmente Casa de Cultura de Cojímar. Fuente: CubitaNow (2020).


Esta edificación entró, supuestamente, en un proyecto conjunto de reparación gestionado por la ONG italiana COSPE, junto con el Centro Félix Varela y cofinanciado por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AISC)-La Habana. En mayo de 2025, Viola Novarini, agregada cultural de la embajada de Italia en Cuba, y las expertas Chiara Vighi y Ayme Plasencia, del sector cultura y desarrollo local de la AISC, realizaron una visita al inmueble. Sin embargo, casi un año después de haberse anunciado este acuerdo de cooperación, aún no se han iniciado las primeras acciones constructivas.



Visita a la Casa Moré de la agregada cultural de la embajada de Italia en Cuba e integrantes de la AISC.
Fuente: AISC (2025).


De hecho, las actividades culturales que ya se han llevado a cabo en este lugar solo se han desarrollado en los espacios de los jardines y el portal. La misma Viola Novarini declaró que, según su percepción, no era necesario esperar a que la edificación estuviera reparada para comenzar a funcionar. 



Actividad cultural en la Casa Moré. Fuente: Tribuna de La Habana (2026).


En el resto de las provincias, también se presenta una situación similar. En 2023, un reportaje audiovisual del medio independiente cubano ADNCuba mostró el estado ruinoso en que se encontraba la Casa de Cultura de San Juan y Martínez, en Pinar del Río. Paredes y techos derruidos, maleza donde antes había piso, ventanas y puertas rotas o apuntaladas, falta de mobiliario, etcétera.

A finales de 2024, el Estado anunció que el presupuesto estatal para el sector de la Cultura en 2025 sería de 11 264 millones de pesos cubanos. Concretamente, las infraestructuras y el salario de los trabajadores de las Casas de Cultura no vieron mejoría alguna, a pesar del ligero incremento en comparación con el año anterior, cuando se ejecutaron 10 495.5 de los 10 966. 5 millones de pesos previstos. Este año, el monto indicado es de 12 530 millones de pesos (3%) (unos 30 000 USD), según el Ministerio de Finanzas y Precios, que reconoce que más de las tres cuartas partes de las actividades culturales del país son llevadas a cabo por las Casas de Cultura y el Movimiento de Artistas Aficionados. 

Paradójicamente, estos centros tampoco han reportado una actualización de su mobiliario y mucho menos de los materiales necesarios, sobre todo para las áreas de artes plásticas, artesanía y música. La dificultad para conseguir pinturas, lienzos, instrumentos musicales, vestuarios para presentaciones y hasta papel y bolígrafos contando con el presupuesto estatal disminuye y limita la calidad de la enseñanza, así como las posibilidades de desarrollar proyectos, aun cuando no sean costosos.

Estas cifras, teniendo en cuenta que más de la mitad de las Casas de Cultura en el país están catalogadas de regular o mal, resultan insuficientes. Sobre todo, cuando se compara con las inversiones realizadas en el sector turístico y hotelero, por ejemplo, que en 2024 fue de casi 37 000 millones de pesos cubanos, más de tres veces lo destinado al sector Cultura. Además, es importante recordar que el presupuesto proyectado no se destina únicamente a sostener el Sistema Nacional de Casas de Cultura; esto significa que, de los cerca de 12 millones y medios de pesos para este año, el porcentaje reservado para estas resulta ínfimo.

Tales circunstancias se derivan de la política económica de los últimos años, en los que el Gobierno ha decidido priorizar el Turismo y la Hotelería por encima del resto de los renglones productivos y sociales del país. Inclusive, dentro del sector cultural, se le ha dado prioridad a eventos con carácter internacional, como la Feria Internacional del Libro de La Habana, el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano o la Fiesta del Fuego, por solo citar algunos.

Vale significar que el legado de las Casas de Cultura se evidencia en la figura de numerosos artistas cubanos que iniciaron su camino en estas instituciones, donde obtuvieron una formación inicial y motivación que luego les permitió ingresar al Sistema Nacional de Enseñanza Artística o iniciar sus carreras profesionales. Músicos, bailarines, actores, escritores y artistas visuales han pasado por los talleres y actividades de las Casas de Cultura locales.

Este fenómeno se observa sobre todo entre los artistas plásticos y artesanos, algunos de los cuales comenzaron asistiendo a talleres de dibujo, pintura, modelado o técnicas artesanales en estos centros comunitarios. Asimismo, las compañías de danza cubanas, reconocidas a nivel mundial, se nutren de talentos formados en las bases. Los bailarines que llegan a compañías como el Ballet Nacional de Cuba o el Conjunto Folklórico Nacional, a menudo provienen de la formación impartida por instructores de ballet o danza folclórica en los municipios, que funcionan bajo el paraguas de las Casas de Cultura.

Ejemplo de ello es Dani Hernández, primer bailarín del Ballet Nacional de Cuba y actualmente director de la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, quien inició su camino en la danza en la Casa de Cultura del pueblo de Remedios, en la provincia de Villa Clara. Según contara en una entrevista en el programa televisivo Con dos que se quieran, le llamó la atención los movimientos de las personas que practicaban ejercicios aerobios en el gimnasio frente a su casa: “[…] dio la casualidad que la persona a la que le pregunto era el instructor de Danza y de Ballet de la Casa de la Cultura […] Pasé a todos los bailes populares. […] Así llegué a la Escuela Vocacional Alicia Alonso”.



Casa de la Cultura de San Juan de los Remedios.
Fuente: página oficial de Facebook de la Casa de Cultura de Remedios (2021).


Otra referencia, pero en arte teatral, es el de la incidencia del Grupo de Teatro Olga Alonso, que bajo la dirección de Humberto López tenía su aula y local de ensayos en la Casa de Cultura de Plaza. Este proyecto de teatro aficionado fue cantera de no pocas primeras figuras de la escena nacional.



Jorge Perugorría y Elsa María Lafuente de la Paz en Romeo y Julieta (1985),
en el escenario de la Casa de Cultura de Plaza, en Calzada y 8.
Fuente: muro de Facebook de Elsa María Lafuente de la Paz (2024).


Sin dudas, las Casas de Cultura actúan como filtros y catalizadores, identificando y preparando el talento para que luego puedan acceder a niveles de formación más especializados. Obviamente, en su función de filtros, también llegan a formar parte del sistema de censura institucional.

Su propia condición institucional como subordinadas al Ministerio de Cultura, alineado al Gobierno y al Partido Comunista de Cuba, las obliga a acatar las políticas culturales establecidas por el Estado. Por tanto, su programación de eventos, actividades y promoción de artistas excluyen, de manera automática, obras, expresiones artísticas y creadores críticos hacia el sistema político o no ajustadas con la ideología imperante. 

En este sentido, la trayectoria de Luis Manuel Otero Alcántara evidencia este patrón censor. En sus inicios, cuando aún no resultaba un artista incómodo para el sistema, logró exponer su obra en la Casa de Cultura de la Habana Vieja (-5+1), en 2009, y en la Casa de Cultura de la Víbora, en 2005, en el contexto de la semana de la cultura de esa localidad habanera. Posteriormente, a medida que fue su obra fue reflejando su evolución política y tomó un cariz crítico y disidente, fue vetado en el ámbito cultural institucional, lo que comprendió el sistema de cultura comunitaria que antes lo acogiera. En respuesta, fundó un colectivo creativo independiente con fuerte orientación social y agencia barrial, el Movimiento San Isidro (MSI).

Luis Manuel ha recibido varias distinciones por su activismo a favor de la independencia artística mientras purga una condena política de cinco años de prisión. En 2025 le fue otorgado el Premio Václav Havel a la Disidencia Creativa, reconocimiento que comparte con otro artista visual cubano, Danilo Maldonado (El Sexto), quien no logró encontrar espacios dentro del sistema institucional de la cultura en la isla, aunque sus primeras clases de dibujo y pintura las recibió de un instructor de la Casa de Cultura de la localidad donde residía. Al igual que Alcántara, El Sexto fue encarcelado por el tono político de sus creaciones.

Es oportuno citar el caso del dramaturgo cubano Yunior García Aguilera, algunas de cuyas obras fueron incluidas en actividades programadas por el Sistema Nacional y aprobadas por el Consejo Nacional de Casas de Cultura. Tal es el caso de la puesta en escena de su texto Pasaporte, por el grupo Teatro Visados, durante el Festival Olga Alonso, en 2019. Dos años después, García Aguilera saldría al exilio tras la creación de la plataforma política Archipiélago en 2021 y su participación en el Movimiento 27N en 2020.

Temas como la crítica social, la disidencia política o cuestiones relacionadas con derechos humanos son considerados tabú en el ámbito de las Casas de Cultura, lo que resulta en una disminución de voces críticas dentro del entorno cultural institucional. De tal modo, los artistas y aficionados que se relacionan con estos centros pueden llegar incluso a autocensurarse con tal de evitar repercusiones y mantener esos espacios de exhibición y promoción. Como resultado, estas limitaciones a la libertad, ya sean autoimpuestas o ejecutadas por los directivos, afectan tanto la calidad como la variedad del arte que se produce.

Por otra parte, las iniciativas culturales que surgen fuera del control estatal son vistas casi siempre con recelo. Por ello, la mayoría de los proyectos independientes que no se alineen con la visión oficial terminan por no recibir apoyo o siéndoles retirado. 

Un caso que evidencia este actuar es el del grupo de punk Porno para Ricardo. En la década de 2000, se acercaron a la Casa de Cultura Mirta Aguirre, en el municipio habanero de Playa, para gestionar un local para sus ensayos. En ese momento inicial les dieron acceso a lo que era el garaje de la edificación, pero, al poco tiempo, le informaron que no tenían permitido usar las instalaciones. La orden había venido del Consejo Nacional de Casas de Cultura al saber que su vocalista, Gorki Ávila, estaba preso y el propio grupo era mal visto políticamente por el contenido crítico de sus temas musicales y sus presentaciones públicas.

Un caso interesante de censura resulta la antigua Casa de Cultura Roberto Branly[1]. Cercano a la Plaza de la Revolución, este lugar acogió, desde 1988 hasta 2003, el Patio de María, un espacio dedicado a la música rock, que recién comenzaba a despenalizarse en Cuba. Su programadora, María Gattorno, licenciada en Historia del Arte, organizó los conciertos en el patio del centro, en una tarima improvisada y sin los instrumentos o equipos de audio necesarios. El número de grupos que formaron parte de él abarcó a casi todos los existentes en esos años, tanto en La Habana como en otras provincias, e incluso a algunas agrupaciones extranjeras.

Dentro del Patio, Gattorno desarrolló el proyecto sociocultural “Rock contra Sida, Alcoholismo y Drogas”, que contó con el apoyo del Grupo Nacional de Prevención Social y Lucha contra el Sida. En esos años, la comunidad rockera en Cuba comenzaba a tener un alto índice de contagio y esta iniciativa trataba no solo de informar, sino de llevar a cabo una labor preventiva. Para ello, llegaron incluso a diseñar una historieta titulada Kid Sida vs. Condom Lee, dibujada en formato de folleto en una simple hoja de papel; además de carteles, pulóveres y volantes.



Primera historieta de Kid Sida vs. Condom LeeFuente: El Friki Periodista (2023). 


A pesar de que el Patio de María significó un avance extraordinario en la inclusión del rock dentro de los espacios culturales institucionales en Cuba y de la labor conjunta con el Grupo Nacional de Prevención Social y Lucha contra el Sida, y del proyecto “Rock contra Sida, Alcoholismo y Drogas”, fue clausurado en 2003 por un decreto firmado por José Ramón Machado Ventura —miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y del Consejo de Estado—, bajo la acusación de lugar de consumo de drogas. Entretanto, Gattorno fue citada varias veces a la sede del Gobierno Municipal. Ante las pruebas irrefutables de su labor de prevención y de los ataques a la campaña porque no se reconocía la drogadicción como un problema en Cuba, aludieron otras justificaciones, como quejas de vecinos. Finalmente, funcionarios del Partido, el Gobierno y la Dirección Provincial de Cultura le informaron que sería trasladada de puesto y que la Casa de Cultura cerraría para recibir unas reparaciones.

A pesar de las llamadas, protestas, peticiones y recogidas de firmas tanto de la comunidad rockera, el público que frecuentaba el espacio, vecinos, e incluso músicos como Silvio Rodríguez y la agrupación Van Van, nunca reabrieron el Patio de María ni la Casa de Cultura Roberto Branly; que eventualmente terminó convertida en una casa de vecindad. La institución cancelaba, aun dentro de sus propios marcos, sobre un espacio comunitario que había logrado sortear las barreras de la burocracia y los prejuicios político-culturales para convertirse en un verdadero proyecto sociocultural. 



Vistas actuales de la entrada de la Casa de Cultura Roberto Branly
y del espacio donde funcionaba el Patio de María.
Fuente: capturas de pantalla de El templo del rock en Cub-El Patio de María! (2024).


En resumen, a pesar de su impacto sociocultural, el Sistema Nacional de Casas de Cultura enfrenta un profundo y paulatino proceso de desmantelamiento que obedece a una compleja interrelación de factores económicos, políticos y de gestión. Si hay un caso que ilustra la ausencia de voluntad política y el menosprecio estatal por esta estructura sociocultural de base, el de la Casa de Cultura del municipio Playa, en la capital. Fundada en una residencia expropiada a la oligarquía, hizo parte de la narrativa de justicia social de las primeras etapas de la toma de poder revolucionario, pero la desaparición del auspicio económico del otrora eje socialista y la consiguiente llegada del Período Especial en la década de 1990, la convirtieron en activo viable para la inversión capitalista del momento, pasando a servir de sede de firmas extranjeras o mixtas hasta el presente. Los proyectos culturales que allí se desarrollaban quedaron en el limbo hasta ser reubicada en una iglesia protestante que también había sido intervenida por el Gobierno, edificación sin condiciones acordes a esta refuncionalización forzada. Prevaleció el capital por sobre la utilidad social comunitaria, invalidando de facto el discurso oficial.

El actual estado de depauperación en el que se encuentran muchas de estas instituciones obedece a la falta de inversión, la escasez de recursos, la precariedad laboral y las limitaciones económicas que ponen en riesgo el legado y el futuro de un sistema que ha sido un pilar de la cultura cubana. Como muchas otras dependencias públicas en Cuba, se ven directamente afectadas por la reducción del presupuesto estatal y la inflación general que menguan de manera directa su capacidad ejecutiva. A esto se suma la política de censura que termina reduciendo el capital humano con el que pudieran contar, tanto en términos de alumnos como de recursos humanos especializados.

Su revitalización no es solo una cuestión de infraestructura, sino una necesidad estratégica para garantizar la cantera que tributa al talento artístico nacional, la preservación de las tradiciones y el desarrollo cultural integral de Cuba. Un esfuerzo concertado, que combine inversión estatal, búsqueda de nuevas formas de financiamiento, un renovado reconocimiento del valor insustituible de estas instituciones, y un desprendimiento político de la línea del Partido Comunista de Cuba, son esenciales para asegurar la sobrevivencia de las Casas de Cultura en su operatividad como canal de movilidad social y sostén de dinámicas positivas para la vida en comunidad.






Fuentes bibliográficas:

http://www.cubadebate.cu/especiales/2010/07/14/jorge-perugorria-soy-un-virus-cubano-pero-contagioso/.
http://www.cubadebate.cu/especiales/2024/10/28/casas-de-cultura-transformar-las-comunidades-desde-la-espiritualidad-y-el-arte/.
https://cubahora.cu/cultura/casas-de-culturas-en-cuba.
https://diariodecuba.com/cultura/1381946494_5527.html.
https://elfrikiperiodista.com/dios-te-salve-maria-patio-de-maria/.
https://havanatimesenespanol.org/fotorreportajes/una-casona-salvada-por-el-arte-y-para-los-ninos-y-ninas/.
https://lavana.aics.gov.it/news/casa-patrimonial-de-cojimar-zona-creativa-del-municipio-habana-del-este/?lang=es.
https://ministeriodecultura.gob.cu/es/ministerio/programas/programa-de-desarrollo-de-casas-de-cultura.
https://noticias.cubitanow.com/la-casa-de-la-cultura-de-cojmar-es-un-lugar-en-ruinas-como-todo-el-pas-lamentan.
https://oncubanews.com/cuba/regla-adentro-entre-simbolos-y-heridas/.
https://radiociudadbandera.wordpress.com/2019/02/26/teatro-visados-en-el-festival-de-aficionado-olga-alonso/.
https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000133415.
https://www.14ymedio.com/cuba/danilo-maldonado-el-sexto-prision-arte-activismo_1_1059032.html.
https://www.centrocooperacion.cult.cu/project/la-casa-de-todos/.
https://www.cibercuba.com/noticias/2025-12-24-u1-e208574-s27061-nid317312-gobierno-cubano-divulga-presupuesto-2026-cuanto-usd.
https://www.cubahora.cu/cultura/con-los-dioses-en-el-hogar-de-las-artes.
https://www.cubahora.cu/cultura/cultura-esta-es-tu-casa.
https://www.cubahora.cu/cultura/la-nueva-dimension-existencial-de-las-casas-de-cultura.
https://www.facebook.com/CubaCnccComunica/.
https://www.granma.cu/cuba/2018-05-18/las-casas-de-cultura-se-tienen-que-volcar-mas-hacia-las-comunidades-18-05-2018-00-05-36.
https://www.invasor.cu/es/cultura/arte-y-tradicion-en-2022-como-le-fue.
https://www.ipscuba.net/cultura/exodo-y-deterioro-amenazan-casas-de-cultura-en-cuba/.
https://www.juventudrebelde.cu/cultura/2024-11-13/las-casas-de-cultura.
https://www.lajiribilla.cu/casas-de-cultura-trabajar-desde-la-comunidad-para-formar-publicos/.
https://www.mfp.gob.cu/ficheros/publicaciones/P-LIBRO[PP-2026].pdf.
https://www.mfp.gob.cu/inicio/publicaciones.
https://www.tribuna.cu/capitalinas/2026-01-31/un-ano-muchas-acciones.
https://www.tvyumuri.cu/cultura/cultura-artistico-casa/.
https://www.vanguardia.cu/cultura/36894-casas-de-cultura-de-villa-clara-por-mejores-resultados-y-proyecciones.
https://www.youtube.com/watch?v=638CAWJYRZ0.
https://www.youtube.com/watch?v=NuBZzv1THQg.
https://www.youtube.com/watch?v=ozghfVcCWNY.






Nota:
[1] Ver más en: https://www.4metrica.org/_files/ugd/8fd94b_de31d3d71f5a46ff8a7923964ffcb49f.pdf