“La gente está emplazando a las instituciones”


Me llamó un amigo[1], que no vive dentro de Cuba, y me hacía una pregunta que es una interrogante que nos hacemos muchos por estos días en que se acerca el 11 de julio. 

Este año es el quinto aniversario de aquellas protestas que sacudieron Cuba. Unas protestas sociales históricas que congregaron a cientos de miles de personas en todo el país. 

Mi amigo me preguntaba si yo veía probable que ocurriera, a corto plazo, otro 11 de julio en Cuba. Yo le recordaba que el 10 de julio de 2021, si me hubieran hecho esa pregunta 24 horas antes de las revueltas, yo hubiera dicho que las condiciones no estaban dadas. El miedo, la parálisis social y la represión estaban en un punto muy alto.

Sin embargo, me equivoqué. Y no quiero volver a equivocarme haciendo un pronóstico fallido. 

Siento, eso sí, que la indignación social está en un punto muy elevado. La gente lo cuestiona todo. No solamente el sistema y el modelo: vemos cómo cuestionan más a las instituciones y les exigen respuestas. 

Unas instituciones que no están acostumbradas a lidiar con una ciudadanía activa. Instituciones que han crecido y medrado a la sombra del poder: son caja de resonancia del régimen y están acostumbradas a que la población se comporte de manera dócil, callada; que no cuestione, no señale, no exija. 

Eso está cambiando. ¿Por qué? Lo vemos en las últimas protestas. 

Recientemente, en el poblado de Guanabo, en las playas del este de La Habana, la gente se congregó en un parque ante las principales instituciones de la localidad a exigir dignidad: un servicio de agua y de electricidad que les permita tener una vida digna. 

Lo vimos también en las revueltas de Ciego de Ávila, en marzo pasado, donde el foco de la indignación estuvo en el edificio que es la sede municipal del Partido Comunista en Morón. 

Estamos viendo cómo la gente, más allá de cerrar una calle, de dar un cacerolazo, está emplazando a las instituciones. Esto es un cambio importante con relación al 11 de julio. 

Si se diera una protesta, si ocurriera otra revuelta, otro estallido social, creo que tendrá como componente justamente esa exigencia a las instituciones: ir hacia las locaciones donde están ministerios, entidades gubernamentales, sedes municipales, ya sean del Poder Popular o del Partido Comunista. 

Otro cambio, probablemente, será el papel de las redes sociales: las telecomunicaciones. El 11J, hace ya 5 años, empezaron a difundirse las imágenes de la protesta en San Antonio de los Baños y eso actuó también como un elemento de viralidad y contagio. Ahora, lamentablemente, creo que la internet estará mucho más cerrada si ocurre algo así. 

Cada día nos pasamos más y más horas de desconexión, sin acceso al servicio de navegación web. El régimen aprendió, hizo la tarea con el tema de la importancia de las redes sociales y la internet en la difusión de las protestas, y esta vez ha cerrado bastante. 

Otra situación es que sospecho que serán protestas más violentas. ¿Por qué?

Las del 11J fueron básicamente pacíficas. La gente coreaba “patria y vida”, “libertad”, “queremos un cambio”. La represión la puso absolutamente el régimen de su lado. Y también los arrestos, que han traído hasta hoy 1.200 presos políticos, una buena parte de ellos arrestados durante esas jornadas del 11 y 12 de julio de 2021. 

Siento que la ciudadanía está en un punto de indignación, de enojo, de ira popular. Es probable que las próximas protestas sean mucho más violentas. Sin casi acceso a internet, más enfocadas en las instituciones. También, con la ira más a flor de piel. 

Hacer un pronóstico es difícil y no quiero volver a equivocarme.






[1] Transcripción y edición por Hypermedia Magazine del vídeo ¿Se acerca otra protesta como la del #11J en Cuba?, transmitido en vivo desde La Habana por la periodista cubana Yoani Sánchez, el miércoles 25 de junio de 2026.






diario-de-la-invasion-v

Después del colapso y los crímenes del colapso, será impensable llamarse de izquierdas en la cuna de la izquierda latinoamericana.

Por Orlando Luis Pardo Lazo